OPINION

Editorial: Combustible


Todo está caro. Desde los huevos hasta el arroz ha subido de precio y el argumento de los comerciantes es el mismo: los mayoristas subieron porque a ellos los transportistas les elevaron las tarifas de los fletes. Y eso no solo pasa en Machala, sino en todo el país. Ayer empezó el trabajo de la mesa de diálogo que analiza la focalización del subsidio de combustibles con los transportistas. Parece ser que ese es el único camino: que todos paguen el precio que corresponde por la gasolina o el diésel, pero que los transportistas disfruten del subsidio.

Todo está caro. Desde los huevos hasta el arroz ha subido de precio y el argumento de los comerciantes es el mismo: los mayoristas subieron porque a ellos los transportistas les elevaron las tarifas de los fletes. Y eso no solo pasa en Machala, sino en todo el país. Ayer empezó el trabajo de la mesa de diálogo que analiza la focalización del subsidio de combustibles con los transportistas. Parece ser que ese es el único camino: que todos paguen el precio que corresponde por la gasolina o el diésel, pero que los transportistas disfruten del subsidio. La medida repercute directamente en la recaudación fiscal, sin embargo, aplaca profundamente la exorbitante ola de precios altos en la canasta básica. El gobierno del derechista Guillermo Lasso debe ver con profundo análisis y rigurosidad objetiva lo que le ocurrió a su amigo, Mauricio Macri, en Argentina. Soltó el cinturón al Estado, pero lo hizo de forma acelerada, y en lugar de ayudar a la economía de su país, la asfixió aún más.

En nuestro país eso no debe ocurrir en similar magnitud. Por eso, los cambios deben ser graduales y parece ser que lo óptimo es que, en el caso de los combustibles, por ahora, los transportistas continúen disfrutando de las mieles del subsidio. Al no subir ese costo operativo en ellos, no subirán los precios en los productos de primera necesidad y así, el gran respiro lo tendrán los habitantes de este país, que padecen al adquirir los víveres. Es importante habituar a nuestra población a pagar todos los impuestos y servicios básicos con la tarifa que corresponde. Es un deber cívico que como ciudadanos debemos cumplir con responsabilidad.

Pero el Estado debe generar las condiciones para que todos podamos hacerlo sin contratiempos. Es decir, reducir la brecha entre desempleo y empleo pleno. Achicar la cantidad de personas en subempleo en nuestro país. Optimizar la burocracia y aumentar la recaudación de impuestos, sin crear más tributos ni subir los ya existentes. El país entero está a la espera de la reforma macroeconómica para nuestro país. Sobre todo, que el proyecto esté listo para este mismo año, pues nuestra república demanda de acciones urgentes y efectivas que permitan definir reglas claras para los empresarios y emprendedores nacionales e inversionistas extranjeros.