OPINION

Editorial: Transparencia


La Unidad de Análisis Financiero del Ecuador (UAFE) dispuso la obligatoriedad de que los partidos políticos, las empresas mineras, los comerciantes de joyas, las bolsas de valores y hasta las empresas de transporte de valores emitan sus reportes de actividades a esta institución. Sin lugar a dudas es un gran paso en la lucha contra la corrupción, sobre todo, para evitar el cometimiento de delitos que comprometan la transparencia de recursos y de las actividades que ejecutan.

La Unidad de Análisis Financiero del Ecuador (UAFE) dispuso la obligatoriedad de que los partidos políticos, las empresas mineras, los comerciantes de joyas, las bolsas de valores y hasta las empresas de transporte de valores emitan sus reportes de actividades a esta institución. Sin lugar a dudas es un gran paso en la lucha contra la corrupción, sobre todo, para evitar el cometimiento de delitos que comprometan la transparencia de recursos y de las actividades que ejecutan. Esta decisión del ente permitirá seguir de forma más apropiada la ruta del dinero que permite financiar campañas políticas, o actividades de explotación minera, que son las que más sospechas levantan de estas vinculadas a actos irregulares. Que esta decisión sea válida para buscar que prime la transparencia en el país. No queremos más casos como el de los hermanos Salcedo, más campañas salpicadas con denuncias de supuestos vínculos con el narcotráfico, mucho menos con asesinatos en zonas de labores mineras o que intente asociarse estas actividades con vínculos oscuros. Más bien, es el momento de dignificar estas actividades y qué mejor que desde la UAFE para certificarlo.

Demanda, a su vez, de una gran responsabilidad, para ejecutar el rastreo necesario, controlar y regular estas actividades implica, evidentemente, un riesgo, sobre todo por las sumas de dinero que se manejan, sin embargo, el país lo necesitaba. Ya era hora de conocer quiénes son las personas naturales o jurídicas que financian las campañas políticas. Solo así, podremos evitar todas esas máquinas electorales que derrochan millones de dólares en una campaña, sin saber de dónde realmente provienen esos fondos. Hubo un sinnúmero de acusaciones, sobre todo al correato, pues había sospechas de que había vínculos con el narcotráfico colombiano, incluso con el mexicano. Ni qué decir con los cárteles mexicanos, o el dinero proveniente de las empresas contratistas con los estados como Odebrecht.

Lo propio para quienes comercializan joyas. El objetivo fundamental es evitar que nuestro país se convierta en territorio de lavado de dinero. Al contrario, es momento de erradicar malas prácticas que desacreditan a nuestra nación ante la comunidad internacional. Es un muy buen paso de cara a mejorar la imagen del país ante eventuales inversionistas extranjeros.