CIUDAD

Calidad sobre la cantidad: La industria de la moda pos pandemia


Nathaly Parra, Comunicadora Social Pro.

Soraya Toro entrega trajes elaborados por docentes del Instituto Superior Tecnológico Ocho de Noviembre.


Pre y Post pandemia, la industria textil es la segunda más contaminante del planeta, después de la petrolera.

Sin embargo, el giro que ha dado la misma posterior al Coronavirus es radical; la practicidad sobre la vanidad impera en las nuevas propuestas de diseñadores y de marcas.

A la par, existe una creciente corriente de gente abocada al cuidado del medio ambiente que busca regresar a la calidad sobre la cantidad, o lo también conocido como el slow fashion sobre el fast fashion.

Este movimiento mundial es un llamado de atención tanto al consumidor como a la industria de la moda.

Una de las recientes reacciones: “No hemos respetado el planeta hasta ahora y de alguna manera esta [pandemia] es un mensaje y desafortunadamente es un mensaje muy duro. El cambio tenía que hacerse. Todos pensaron que el cambio sucedería gradualmente, pero ese no es el caso. El cambio tiene que hacerse ahora, y rápidamente” (Vogue, 2020).

Esta organización toma el nombre de Fashion Revolution, ha sumado adeptos en 100 países, teniendo un capítulo Ecuador, quienes organizaron varias charlas en las últimas semanas de abril para celebrar el día de la tierra y para conmemorar un año más de la tragedia que cobró la vida de más de 1100 obreras en al derrumbarse una fábrica textil en Bangladesh.

El Oro también participó de estas valiosas iniciativas; docentes y estudiantes de Diseño de Modas del Instituto Superior Tecnológico Ocho de Noviembre de Piñas, formaron parte de estos eventos y generaron nexos para promover sus proyectos orientados a una moda sostenible.

Durante las exposiciones de las diferentes personalidades de la moda del país, se presentaron cifras alarmantes que nos llaman a cambiar los hábitos de consumo tales como:

8mil litros de agua se consume en elaborar un blue jean (lo que consume una persona en promedio en 7 años).

Cada año va al mar, medio millón de prendas de microfibra. (equivalente al derrame de 3 millones de barriles de petróleo).

En los últimos 20 años ha crecido un 400% el consumo de ropa, que solo es usada 7 veces antes de ser desechada.

La industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos.

Al lavar una prenda de poliéster o nylon se desprenden 1,7 gramos de microfibras que pasan a los ríos y mares alimentando organismos marinos que luego consumimos los humanos.

Así mismo, se hizo énfasis en el consumo de productos locales, que limiten los rubros generados por transporte y paquetería y que contrate mano de obra interna.

Las y los estudiantes del Instituto Superior Tecnológico Ocho de Noviembre se comprometieron a la difusión y aplicación de estas causas ambientales así de buenas prácticas manufactureras, revisando el origen de nuestras prendas, creando espacios laborables amigables, usando materiales orgánicos y, especialmente que se evitando el desperdicio y desecho de prendas.