OPINION

Editorial: Vacunación ficticia


Pues resulta que los números no cuadran. Una vez más este gobierno, promocionado y auspiciado por el correísmo, le mintió al país y los perjudicados son los 17 millones de ecuatorianos. El proceso de vacunación contra el COVID-19 afronta severas deficiencias en cada una de sus etapas. Primero, la tardía adquisición de vacunas. Cuando por fin las compraron, fueron pocas.

Pues resulta que los números no cuadran. Una vez más este gobierno, promocionado y auspiciado por el correísmo, le mintió al país y los perjudicados son los 17 millones de ecuatorianos. El proceso de vacunación contra el COVID-19 afronta severas deficiencias en cada una de sus etapas. Primero, la tardía adquisición de vacunas. Cuando por fin las compraron, fueron pocas. Después, para registrar a los vacunados, la plataforma diseñada no funcionó. Debieron corregir y pedir bases de datos pre existentes. Posteriormente, se desaparecen vacunas, en unos casos; sobraron, en otros, a tal punto que empezaron a vacunar a quienes todavía no correspondía. Después aparecieron los vacunados VIP y los GOLD. Ahora, dicen que ya han suministrado las dosis a todos los profesionales de salud y personal que ha enfrentado la pandemia en primera línea, sin embargo, los testimonios revelan lo contrario: todavía restan por vacunarse quienes integran ese grupo de la sociedad y no porque no quieran, sino porque ni siquiera los tienen registrados.

Ahora se viene la vacunación del personal docente de las instituciones educativas públicas, privadas y fiscomisionales del país. El Ministerio de Salud espera hacerlo hasta mayo con el objetivo de garantizar un regreso seguro a clases. Dados los antecedentes y la serie de tropiezos a lo largo de este proceso de inmunización, resulta difícil creer que se lo logre sin contratiempos, sin embargo, no nos queda más que ser optimistas y confiar que todo saldrá bien, que el régimen encontrará un norte y que no se suscitarán más escándalos, sobre todo, de corrupción, que pongan en duda todo este plan que busca la inoculación de los ecuatorianos, para de esta forma, lograr de una vez por todas la tan deseada reactivación.

El proceso, con todas las deficiencias, cuestionamientos y sospechas de irregularidades, está en marcha. Es deber, responsabilidad y obligación del próximo gobierno continuarlo, para inmunizar este mismo año a toda la población, para adquirir una especie de inmunidad, o al menos, protección, tomando en consideración que en el país circulan ya dos cepas nuevas: la neoyorkina y la londinense. Solo así, podemos todos salir de esta pesadilla.