OPINION

Santa Rosa


Hay ocasiones en las que, por intentar aclarar, más oscurece. Fiel reflejo de ello es lo que el sábado anterior ocurrió en Santa Rosa. El alcalde de esa localidad, Larry Vite, convocó a una rueda de prensa para decir que el agua potable de su cantón sí es apta para el consumo humano.

Hay ocasiones en las que, por intentar aclarar, más oscurece. Fiel reflejo de ello es lo que el sábado anterior ocurrió en Santa Rosa. El alcalde de esa localidad, Larry Vite, convocó a una rueda de prensa para decir que el agua potable de su cantón sí es apta para el consumo humano. Acompañó su discurso de documentos que, según él, prueban lo afirmado. Dijo que iba a distribuir a los periodistas los resultados de los análisis a los que fue sometida el agua de su cantón. Todavía no ocurre eso. A la conferencia de prensa comparecieron el director del hospital de esa localidad y una investigadora universitaria. No hubo representantes de ninguna otra institución. No estuvo el Gobernador, tampoco del Ministerio de Salud.

Mientras el alcalde y sus invitados más se esmeraban en defender la calidad del agua santarroseña, aparecía una nueva incógnita: ¿entonces, cómo se intoxicaron más de un millar de santarroseños?: Para esa pregunta no hubo respuestas, solo suposiciones y una de ellas, que el agente contaminante fue el agua de bidón. Sin pruebas, la investigadora universitaria se atrevió a decir que era, probablemente, una línea específica de bidones en circulación la que tenía el agente contaminante. El director del hospital ratificó que se trata de una bacteria. Salta una nueva interrogante: ¿Qué marca de agua en bidón circula exclusivamente en Santa Rosa? Lo que hacen las autoridades es de sumo riesgo. Convocaron a una rueda de prensa para informar que el agua de su cantón no es la contaminada, pero dejaron una serie de cabos sueltos que levantan una cadena de sospechas entre quienes han padecido todos estos 11 días. ¿Por qué no se sumó el MSP para este pronunciamiento? Más de una pieza de este rompecabezas no encaja. Sobre todo, porque todavía nadie sabe con precisión la causa por la que más de 1700 personas sufrieron de forma casi simultánea un cuadro de gastroenteritis. ARCSA y el MAE tampoco se han pronunciado. Ese silencio es misterioso, dada la complejidad de los hechos y pone en duda lo aseverado por el señor alcalde de Santa Rosa. Están vidas enteras de por medio, no podemos supeditar la información a cálculos políticos.