OPINION

Editorial: La nueva variante del virus


Ecuador es huésped de la variante londinense del SARS-CoV-2, virus causante del COVID-19. Lo hizo oficial el lunes 11 de enero el ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos.

La oficialización de la noticia se da casi un mes después de la llegada del contagiado al país. Una vez más se repiten hechos vividos en marzo: la demora en la reacción, las decisiones tardías y la información difundida públicamente con retraso.


Ecuador es huésped de la variante londinense del SARS-CoV-2, virus causante del COVID-19. Lo hizo oficial el lunes 11 de enero el ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos.

La oficialización de la noticia se da casi un mes después de la llegada del contagiado al país. Una vez más se repiten hechos vividos en marzo: la demora en la reacción, las decisiones tardías y la información difundida públicamente con retraso.

El ministro de Salud dice públicamente que el país está preparado para enfrentar la nueva cepa. Señor ministro, ni el Reino Unido, un país del primer mundo con evidente mejor sistema de salud pública, ha podido frenar el embate de la nueva variante del coronavirus, cómo se imagina usted que nosotros lo vamos a hacer.

Hoy la situación es peor que en marzo. Es verdad que tenemos mejor infraestructura de salud a diferencia de lo que había el año anterior cuando arremetió el virus, pero también es cierto que hoy estamos con las camas copadas, las UCI’s llenas, con medicina agotada y todavía no hay vacuna. Eso sí, esta variante es más contagiosa que el virus que nos atacó el año anterior.

Recordemos que el 29 de febrero el gobierno hizo oficial el primer caso de COVID-19. Una mujer que había llegado el 14 de febrero al país procedente desde Madrid. Ahora, se trata de un hombre, que llegó a Los Ríos proveniente de Londres, con escala en Madrid, el 12 de diciembre.

Esta cepa más contagiosa resulta que demoraron el doble de tiempo en detectarla. Ojalá esta vez ocurra algo que nunca ha ocurrido en el país ni en ninguna parte del mundo: que los ciudadanos respeten el cerco epidemiológico.

La diferencia con los demás países es que no hay espacio ya en hospitales ni en clínicas privadas para atender a pacientes con síntomas graves del COVID-19.

La nueva cepa es mucho más contagiosa y si alguien empeora, será difícil que tenga atención oportuna. No queremos que se repitan hechos como los del año anterior. Está en nosotros protegernos y evitar una tragedia.