OPINION

Editorial: Los ausentes


El primer debate presidencial entre los candidatos a la Presidencia de la República no solo concitó el interés de los ecuatorianos por conocer sus propuestas, sino también de los ausentes, que buscan cualquier argumento para justificar su inasistencia.

El primer debate presidencial entre los candidatos a la Presidencia de la República no solo concitó el interés de los ecuatorianos por conocer sus propuestas, sino también de los ausentes, que buscan cualquier argumento para justificar su inasistencia.

Los ausentes no tienen la calidad moral para referirse al debate del último fin de semana. Los ausentes no tienen tampoco la autoridad para fustigar a alguno de los ponentes. Los ausentes no pueden autodefinirse como demócratas. Los ausentes son eso: ausentes. Alejados del panorama político, económico y social de los ecuatorianos.

Ellos solo están presentes en sus intereses, no en el de los ciudadanos.

Los profundos problemas políticos, económicos y sociales de nuestra nación necesitan profundas reflexiones, estudios y análisis. Necesitan diálogo. Porque nadie tiene la varita mágica para acabar con la corrupción, con la pobreza, con la falta de empleo…

Resolver esos históricos problemas de nuestra nación requieren de amplias jornadas de trabajo y de diálogo. Sin diálogo no se llega a ningún lado. ¿Cómo pretenden, entonces, los ausentes, acabar con estos problemas de la nación si no acuden al más importante espacio de diálogo preelectoral?

Los ecuatorianos tampoco pueden ni deben darle cabida a aquellos que buscan la deslegitimación de lo legítimo y la legitimación de lo ilegítimo desde la clandestinidad.

Es que otros, como el expresidente Correa, aupado por su populista proceder, empieza a generar desde quién sabe dónde, un escenario de cuestionamientos y críticas a los demás presidenciables. Ojalá primero se preocupe de resolver sus cuentas con el Estado y luego sí venga, dé la cara, enfrente la justicia y después, personalmente, haga campaña por quien mejor le parezca.

Eso no ocurrirá. Por tanto, en las condiciones actuales, no merece la más mínima atención.

Se vienen más espacios de diálogo nacional, de exposiciones de propuestas. Uno de estos debates será el organizado, de forma oficial, por el CNE. Allí estarán todos, porque la Ley les obliga. Esperemos que no ocurra nada anormal.