SALUD

Los síntomas del COVID-19 en la segunda ola en España difieren de la primera en un punto


Una mujer pasa ante una pintada alusiva a la situación sanitaria en la persiana de un comercio del centro de Barcelona.

La emergencia mundial por COVID-19 ya se acerca al año desde que se reportaron los primeros enfermos en China por una rara neumonía cuyo origen para entonces se desconocía. Poco tiempo después se descubrió que se la enfermedad era provocada por un nuevo coronavirus al que denominaron SARS-CoV-2.

En principio se pensaba que el nuevo virus solo afectaba a los pulmones, pero con el pasar de las semanas se fueron descubriendo que muchos otros órganos también eran afectados por el coronavirus, por lo que pasó de ser una enfermedad respiratoria a multisistemica.

Los síntomas más habituales del COVID-19 son tos seca, cansancio y la fiebre. Por este último punto es que desde el inicio de la pandemia - sobre todo en comercios y similares- se empezó la toma de la temperatura para detectar a sospechosos de ser portadores de SARS-CoV-2, sin embargo en la actualidad esto no es una garantía debido a la gran cantidad de casos asintomáticos (es decir, sin síntomas) y a que no necesariamente todos los sintomáticos presentan fiebre. Además, la fiebre puede deberse a otras muchas varias afecciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) detalla que otros síntomas menos frecuentes que afectan a algunos pacientes de COVID-19 son los dolores y molestias, la congestión nasal, el dolor de cabeza, la conjuntivitis, el dolor de garganta, la diarrea, la pérdida del gusto o el olfato y las erupciones cutáneas o cambios de color en los dedos de las manos o los pies. Estos síntomas suelen ser leves y comienzan gradualmente. Algunas de las personas infectadas solo presentan síntomas levísimos.

La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recuperan de la enfermedad sin necesidad de tratamiento hospitalario. Alrededor de 1 de cada 5 personas que contraen COVID‑19 acaba presentando un cuadro grave y experimenta dificultades para respirar. Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas previas como hipertensión arterial, problemas cardiacos o pulmonares, diabetes o cáncer tienen más probabilidades de presentar cuadros graves. Sin embargo, cualquier persona puede contraer COVID‑19 y caer gravemente enferma.

Estos síntomas arriba descritos se presentaron en la primera ola del COVID-19 en los primeros meses del 2020. En la actualidad algunos países están batallando con repuntes de casos o rebrotes en lo que se considera como una segunda ola. Sin embargo un grupo de dermatólogos españoles, con el apoyo de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), han notado que en esta ocasión los pacientes no están desarrollando síntomas cutáneos.

‘’Algunos autores han puesto en duda que un mismo virus pueda tener efectos tan distintos en la piel, pero para mí no varía mucho de lo que hace este coronavirus en otros órganos, con múltiples efectos’’, explicó al portal 20minutos la dermatóloga Alba Català Gonzalo, una de las coordinadoras del estudio COVID-Piel publicado en British Journal of Dermatology.

Català señaló no obstante que al aumentar los casos se empiecen a diagnosticar estas manifestaciones cutáneas. ‘’Sin embargo, todo apunta a que estas manifestaciones se dan en un porcentaje que se acerca al 2% de los pacientes ingresados, tal y como dijimos en nuestro estudio’’, estimó. (I)