OPINION

Editorial: Ineficiencia e informalidad


Está por terminar noviembre y las autoridades locales todavía no definen qué mismo va a pasar con quienes comercializan monigotes y explosivos, de cara a las festividades de Navidad y fin de año.

Hoy, el contexto es diferente al de los años anteriores, sobre todo, por la pandemia a causa del COVID-19.


Está por terminar noviembre y las autoridades locales todavía no definen qué mismo va a pasar con quienes comercializan monigotes y explosivos, de cara a las festividades de Navidad y fin de año.

Hoy, el contexto es diferente al de los años anteriores, sobre todo, por la pandemia a causa del COVID-19.

Todavía no se sabe con precisión qué dictaminará el COE cantonal, fundamentalmente, para evitar aglomeraciones en la calle Arízaga, donde tradicionalmente se han vendido los muñecos de papel.

Tampoco se han establecido directrices claras en torno a la comercialización de explosivos. Son temas básicos que los comerciantes necesitan saber a fin de determinar, con tiempo, cuánto invertir.

¿Por qué es importante definirlo? Sobre todo, para que los comerciantes acaten las disposiciones, se organicen, se ordenen y así, coadyuven al desarrollo de esta ciudad y evitar la propagación del virus. Tener explosivos y alcohol en el mismo lugar es peligroso, por eso, debe definirse de manera clara un plan de contingencia ideal para todos, que, sobre todo, garantice seguridad a los usuarios.

Si no se planifica de esa manera y, fundamentalmente, no se emiten disposiciones claras de forma inmediata, se está dando espacio a la informalidad.

Con la informalidad vienen los riesgos y luego estaremos lamentándonos tragedias de las que nadie querrá hacerse responsable, más o menos como el lamentablemente asesinato de Jairo Vera, que se dio en un evento público que no tuvo plan de contingencia ni resguardo policial.

Los machaleños y orenses no queremos más tragedias, tampoco más incertidumbre. Es momento de tener certezas y en ese objetivo es clave que las autoridades despierten, dejen el cómodo escritorio, se olviden por unos días de la campaña anticipada y más bien se pongan a trabajar y devenguen el salario que ganan.

Su lentitud se traduce en ineficiencia, la cual pone en riesgo a toda la población machaleña y orense. Que estas fiestas de diciembre no sean el pretexto para una propagación masiva del COVID-19. Más bien, que se convierta en la oportunidad para decirle al país que estamos preparados para convivir con el virus sin restricciones, pero con responsabilidades.