CANTONAL

Explotación minera sigue y contaminación se extiende


SANTA ROSA.- La sobreexplotación minera le ha ganado espacio a la naturaleza en el deteriorado frente agrícola de Caluguro y Bellamaría donde la turbia coloración de sus ríos reflejan la débil intervención de las autoridades de control en el grave problema de la contaminación.

SANTA ROSA.- La sobreexplotación minera le ha ganado espacio a la naturaleza en el deteriorado frente agrícola de Caluguro y Bellamaría donde la turbia coloración de sus ríos reflejan la débil intervención de las autoridades de control en el grave problema de la contaminación.

La irracional actividad aurífera aumenta temores en la población de la zona rural convertida en mudo testigo del creciente deterioro medio ambiental y la inoficiosa acción de los ministerios de Ambiente y Energía y Minas cuyos planes anunciados meses atrás para frenar ese dañino proceso hasta el momento no se han ejecutado.

El conflicto en la cuenca hidrográfica de los ríos Santa Rosa, Caluguro y Bellamaría al presente mes de septiembre acumula daños irreparables y obliga a la brevedad posible la urgente intervención de organismos vinculados con esa problemática.

“La irracional explotación minera llega a las comunidades agravando el problema de la contaminación”, dijo Gustavo Villacís, presidente del Centro Agrícola de Santa Rosa, que recordó los controles anunciados por el sector gubernamental en la etapa previa a la emergencia sanitaria derivada del coronavirus no se cumplieron.

Cinco nuevas áreas mineras asignadas mediante concesión continúan en plena operación en la zona cercana a Caluguro. La comunidad sostiene que los trabajos se intensificaron durante los meses más críticos de la pandemia.

La explotación comenzó en la hacienda El Palmar de 800 hectáreas que durante años estuvo bajo custodia militar, en el frente izquierdo del mismo tramo vial pero ahora se extendió al extremo derecho pasando el río Caluguro.

Habitantes de Río Chico, Caluguro y Bellamaría sostienen que la emergencia sanitaria sirvieron para que los concesionarios apuren trabajos de explotación con maquinaria y equipo pesado que emprendió en amplias excavaciones para dar paso a la minería a cielo abierto.

El río Caluguro cuya cuenca hidrográfica al igual que las de Bellamaría y Santa Rosa, según las autoridades de los ministerios de Ambiente y Minería quedarían protegidas con la declaratoria como zona de exclusión minera y la demarcación como zona de protección hídrica, sufre los embates de la contaminación.

Pero el peligro sigue extendiéndose con dirección a la cabecera cantonal de Santa Rosa poniendo en riesgo superficies agrícolas y población de los sectores como Nuevo Santa Rosa formado por más de 15 barriadas.

De momento, insisten, volquetes y enormes retroexcavadoras de al menos cinco concesionarios que operan libremente en la zona persisten en sus tareas, amparados en el silencio de autoridades como de Arcom y Ambiente que conociendo lo que está aconteciendo nada han dicho sobre el tema.

El problema minero ambiental data desde hace más de cuatro décadas pero en plena etapa de riesgo sanitario llegó a su punto máximo, obligando a la urgente intervención de quienes están en la obligación de defender el interés común puesto en riesgo por actividades como las referidas.