OPINION

Editorial: Momento crucial


Como si se tratase de una novela de Conan Doyle, el Ecuador entra en las páginas finales del Socialismo del Siglo XXI y dada la magnitud del misterio, no sabemos si tendrá una secuela.

Como si se tratase de una novela de Conan Doyle, el Ecuador entra en las páginas finales del Socialismo del Siglo XXI y dada la magnitud del misterio, no sabemos si tendrá una secuela.

De acuerdo con la trama, luego de que el tirano se fuera a esconder al ático tras saquear inmisericordemente al país, ahora es el turno de la justicia local de sacar sus credenciales: sepultar de una vez por todas la figura del populista mitocleptómano, o continuar con el proceso legal a ritmo de tortuga coja, en esta trama de corrupción, lo que, en el peor de los escenarios, serviría para darle al caudillo una doble vida política adicional.

La primera es entregarle definitivamente el rol de víctima, imagen que ahora intenta vender a los incautos, que todavía hay, por increíble que parezca.

La segunda vida política adicional es la posibilidad de terciar en los próximos comicios, lo cual sería catastrófico, porque, lamentablemente, su sola participación es sinónimo de impunidad, porque alguien que se quedó con todo el erario nacional y no dejó ni para los chicles, ahora regresa, bien campante, con la intención de hacer creer a los incautos que será el salvador.

No lo será. Por eso no quiere ser presidente. Solo quiere asegurar su definitiva impunidad. Por eso busca un acuerdo con los indígenas, con la derecha, o con el que llegue.

Todo esto es gracias a Lenín, que hizo todo mal durante su administración y generó un escenario que busca precisamente el regreso de Correa.

Nada raro sería que la promesa, a cambio de su regreso, también sea la impunidad para el actual primer mandatario y se lo exima de responsabilidad total del reparto de hospitales, de la venta de insumos médicos a los hospitales con sobreprecio, de la exagerada deuda externa, etc.

Se vienen días cruciales para el país. Al final del día, serán todos los ecuatorianos los que elijan su rumbo: seguir con lo mismo que tenemos desde 2006 o buscar algo diferente.