OPINION

Cuestión de empatía


El gobierno del presidente Lenín Moreno llegó casi que a suplicar a los acreedores del país la posibilidad de renegociar la deuda externa en manos de tenedores privados. Para el efecto, necesitaba una votación mayoritaria para lograrlo y lo obtuvo.

El gobierno del presidente Lenín Moreno llegó casi que a suplicar a los acreedores del país la posibilidad de renegociar la deuda externa en manos de tenedores privados. Para el efecto, necesitaba una votación mayoritaria para lograrlo y lo obtuvo.

Hoy, el primer mandatario festeja y exalta la labor desempeñada por su ministro de Economía, Richard Martínez. ¡Qué alegría!, no es para menos. Ahora, el primer mandatario podrá respirar tranquilo, al menos unos meses más, mientras junta dinero para pagar los sueldos pendientes a todos quienes dependen del sector público.

Ahora es el turno de la empatía. Así como se sentía el primer mandatario (o al menos decía sentirse), es como se sienten en la actualidad millones de ecuatorianos, sin poder contar con dinero para pagar las múltiples deudas habituales para sobrellevar un estilo de vida normal de la clase media.

Hoy, sin trabajo, con negocios quebrados, emprendimientos obligados a cerrar y con ingresos disminuidos, la gran mayoría todavía no encuentra salida a la profunda crisis social y económica devenida de la crisis sanitaria que afronta el país.

Aquí es donde debe aparecer el Estado en su conjunto, para dar soluciones integrales a todos, mediante la elevación a política pública de temas trascendentales como una profunda revisión a los intereses bancarios, controles exhaustivos a los precios de los productos de primera necesidad, es decir, apuntar a las debilidades del sistema económico que rige la nueva normalidad.

La profunda crisis que atraviesan los ecuatorianos, por ahora, no es más que un dato estadístico para nuestras autoridades. Aunque a veces parece que ya ni eso, porque todavía no hay cifras precisas del impacto de la pandemia en la población económicamente activa del país.

De hecho, estimados lectores, el INEC todavía no actualiza las cifras de desempleo en el Ecuador. Entonces, sin un panorama claro, difícilmente el régimen encuentre mecanismos para buscar soluciones sobre lo que ocurre en nuestra nación.