OPINION

Experticia psicológica en delito sexual


La experticia urgente y relevante para sustentar la tesis incriminatoria en delitos sexuales por parte de la fiscalía viene siendo la experticia psicológica, y, con ello se vienen las sentencias por montón, yo no puedo dejar de insistir en que el perito no es quien puede declarar sobre si el testigo dice la verdad, esa es función privativa del operador de justicia. El perito, es un testigo no presencial, que testifica por su conocimiento científico en un área o materia técnica, en una ciencia, arte u oficio.

La experticia urgente y relevante para sustentar la tesis incriminatoria en delitos sexuales por parte de la fiscalía viene siendo la experticia psicológica, y, con ello se vienen las sentencias por montón, yo no puedo dejar de insistir en que el perito no es quien puede declarar sobre si el testigo dice la verdad, esa es función privativa del operador de justicia. El perito, es un testigo no presencial, que testifica por su conocimiento científico en un área o materia técnica, en una ciencia, arte u oficio.

Ahora bien, en caso del delitos sexuales contra un menor el perito puede declarar si el niño (a) presenta las características del síndrome de abuso sexual e inclusive dar su opinión sobre si el niño ha sido víctima de abuso, pero jamás hasta el punto de declarar si el niño dice la verdad o no, o en su caso, manifestar como sucedieron los hechos. Sólo el juez es perito de peritos, dado que el dictamen pericial es valorado conforme a las reglas de la sana crítica y a la libre convicción, por tanto, no está obligado aceptar la opinión del psicólogo.

La experticia psicológica es un acto que implica al fiscal buscar la verdad, dado que el delito de naturaleza sexual (violación) es un hecho fáctico, objeto de la ciencia jurídica, que se determinará con sus propios métodos si se cometió o no el delito. Mientras que, las dimensiones de verdad con las que trabajan los psicólogos son netamente subjetivas y muchas veces inciertas.

El sistema procesal debe basarse en el principio de inocencia, pero más que una presunción debe plasmarse un verdadero estado de inocencia, los profesionales de la salud mental que asumen un rol terapéutico, nunca serán neutrales, tampoco imparciales, porque para realizar terapias a los niños, obligadamente deben creer en el abuso, desconociendo los más elementales principios legales. Los psicólogos siempre tienen la mirada y el respiro fijo del fiscal que monitorea esta experticia siempre a su favor.

La opinión del psicólogo por sí misma, no puede jamás desvirtuar la presunción de inocencia que cobija al procesado, cuando estamos frente a la obligación de esclarecer iliciticos en desmedro de la libertad sexual, el testimonio de la víctima puede ser relevante, aun cuando sea el único testigo de los hechos, tiene entidad para ser considerada prueba válida de cargo y, por ende, virtualidad procesal para enervar la presunción de inocencia, siempre y cuando no ser adviertan razones objetivas que invaliden sus afirmaciones, las garantías de certeza son: a).- Ausencia de incredibilidad subjetiva; b).- Verosimilitud; y, c).- Persistencia en la incriminación.

Cuanta importancia es de que se entienda de que el psicólogo (a) no debe tratar terapéuticamente al niño (a) por los efectos de una presunta victimización sexual, sino existen evidencias.