SUCESOS

Muerte instantánea de motociclista


Sobre un charco de sangre quedó el rostro de Manuel Javier tras perder la vida en forma instantánea. Desgarradoras fueron las escenas que protagonizó la madre del motociclista al ver a su hijo sin vida.

EL GUABO.- Eran las 06:30 de ayer y la mayoría de los vecinos de las calles “E” y avenida 3 de Noviembre de la ciudadela José Mora Quiñónez aun estaban sobre sus camas, cuando de pronto se escuchó un derrape y acto seguido un fuerte estruendo.

Algunos salieron presurosos a la novedad y se encontraron con el cuerpo de un motociclista que estaba tirado sobre la acera y muy cerca de este, un tráiler que estaba estacionado en la 3 de Noviembre.

El motociclista se había impactado fuertemente en la parte trasera del chasis del tráiler sufriendo un desprendimiento de una de las polveras metálicas donde van insertadas las luces de freno y de las señales reglamentarias de los vehículos de carga pesada.

La víctima al parecer circulaba en sentido Este a Oeste, con dirección a la estatal “E” 25 en relación a la ubicación de la ciudad de El Guabo, por la avenida 3 de Noviembre en el sector de la ciudadela José Mora Quiñónez.

Testigos indicaron que el exceso de velocidad sumado al posible estado etílico no permitió al motociclista que mantenga unos buenos reflejos y la estabilidad de su motocicleta provocando el estrellamiento y casi de forma inmediata su fallecimiento ayer domingo 02 de agosto a eso de las 06:30.

El impacto había sido letal por la velocidad que traía, los vecinos del lugar no reconocían al sujeto ni sabían de quien se trataba por lo que dieron aviso a la Policía Nacional quienes al poco rato se hicieron presente para asegurar el área del accidente y proceder a las pericias de rutina.

Luego del procedimiento de accidente se procedió a revisar los documentos del fallecido conociéndose que se trataba de Manuel Javier Llivisupa Llivizupa, de 39 años, de estado civil soltero.

Minutos después una señora se habría paso entre la multitud para ver de quien se trataba rogando que no sea su hijo pero la verdad ya estaba escrita, apenas llegó hasta donde estaba el cuerpo cubierto con una sábana, le dejaron y sin pensarlo se abalanzó sobre el cuerpo de su hijo.

La señora exclamaba al cielo “mi único hijo ¡hay Dios mío! ¿Por qué me lo quitaste? Sus ojos se llenaron de lágrimas que empezaron rodar por sus mejillas andinas, mientras que dos familiares la sostenían para que no caiga desmayada y darle valor ante tal desgracia por la pérdida de su hijo.

Más adelante los familiares indicaron que ellos viven en la ciudadela 9 de Mayo, del sitio Tillales de este cantón y que Javier había salido en su moto la noche del sábado, pero no se supo si había regresado, hasta que les avisaron de lo sucedido.