INTERNACIONAL

¿Ha perdido agresividad el virus SARS-CoV-2?


LONDRES. Vacunas están siendo desarrolladas en diferentes países.

Según la definición de la Real Academia Española, “trampantojo” es una trampa o ilusión con la que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es.

La gran preocupación del momento actual es si el virus se ha vuelto menos virulento.

Lamentablemente, la ciencia tarda mucho más en responder que el horóscopo. Necesita tiempo porque lo hace con una necesidad de rigor a la que no estamos acostumbrados en estos tiempos en que la opinión intenta quitarle el sitio al conocimiento.

Los científicos aún no pueden dar una respuesta contundente sobre si el virus ha perdido virulencia o no, porque necesitan aplicar un elaborado método y tener certeza antes de hacer afirmaciones rotundas.

Sin embargo, algo que sí pueden hacer desde ya los científicos es explicar cómo han sido las dinámicas de otros virus en situaciones equiparables.

Los datos del pasado nos enseñan que es cierto que los virus, después de llegar a un nuevo hospedador con furor, se van volviendo menos agresivos con el paso del tiempo. Por eso es esperable que vuelva a ocurrir en esta pandemia. Pero igualmente puede tardar en suceder, e incluso no ocurrir nunca.

Un detalle importante a tener en cuenta al hablar de virulencia es que, aunque solemos hablar de virus en singular, en realidad lo que nos infecta son cientos o miles de partículas virales (o viriones) de forma simultánea.

Así que, si el actual coronavirus se dispone a perder virulencia, es necesario que la pierdan los miles de millones de viriones que infectan a los millones de individuos de nuestra especie.

Para que un virus pierda agresividad se tienen que ir acumulando mutaciones en el material genético (ARN) de los nuevos viriones que vayan surgiendo.

Esas mutaciones son modificaciones moleculares que ocurren al azar en ese manual de instrucciones de cada partícula viral que es su ARN.