OPINION

Editorial: Reapertura de playas


Existe una expectativa generalizada entre los operadores turísticos y los propios comuneros de Jambelí y Bajo Alto, luego del anuncio gubernamental de reabrir las playas del país, bajo un estricto protocolo de bioseguridad.

Existe una expectativa generalizada entre los operadores turísticos y los propios comuneros de Jambelí y Bajo Alto, luego del anuncio gubernamental de reabrir las playas del país, bajo un estricto protocolo de bioseguridad.

No puede ser para menos. Han pasado más de 100 días desde que fueron cerrados los accesos a las playas del Ecuador por la emergencia sanitaria y durante todos estos días los comuneros han afrontado una profunda crisis subsistiendo únicamente con las ayudas gubernamentales y de ONG’s que se han solidarizado con ellos.

Se prevé que en las próximas horas se publique el protocolo tanto para turistas como para operadores y prestadores turísticos de los balnearios del Ecuador. No obstante, bien vale tomar en consideración lo hecho en países del primer mundo, como por ejemplo, España.

Allá, nadie puede quedarse más de dos horas en la playa, para permitir el ingreso de otro grupo de personas que también quiere disfrutar de las bondades del mar, la arena y el sol. Claro, en el país ibérico están en pleno verano, época que aprovechan para vacacionar dadas las altas temperaturas.

Además, el aforo es limitado. Los grupos de personas son minúsculos. Así también, existe una clara señalización para los turistas, con carriles de entrada y salida; distancia de dos metros entre bañistas, tanto dentro del agua como en la arena.

Pero también las autoridades ponen su parte: personal extra para limpieza, desinfección de duchas, lavapiés, baños y vestuarios, en fin. Es necesario reabrir las playas, sobre todo, para dinamizar la economía interna del país, pero debe hacérselo con responsabilidad.

También, hoy es el turno de los ciudadanos de demostrarle a la nación que han madurado, porque, sin duda, su indisciplina, su falta de compromiso con el país, son la principal consecuencia de tener hospitales saturados, UCI’s repletas y miles de fallecidos.