INTERNACIONAL

Italia reabre casi todos sus negocios luego de cuarentena


Comercios, restaurantes, hoteles, museos y hasta las playas se sumaban ayer.

ROMA.- Italia, el primer país del mundo en declarar el confinamiento en todo su territorio por el coronavirus, entró ayer en una decisiva fase de su desescalada reabriendo casi total de los negocios y actividades y el levantamiento de muchas restricciones de movimiento.

“Serán meses muy duros y complejos, no debemos ignorarlo”, advirtió, no obstante, el primer ministro, Giuseppe Conte, al considerar que reabrir los negocios es un “primer paso” hacia “una cotidianeidad literalmente cambiada”.

Lo dijo en una carta abierta al diario Leggo, la publicación distribuida gratuitamente, especialmente en el transporte público, el que usan muchos trabajadores que este lunes volvieron a sus puestos.

La vuelta a la vida

Casi tres meses después de que saltaran todas las alarmas con la detección del primer caso local de coronavirus en el pueblo de Codogno (en la norteña región de Lombardía), diez semanas de bloqueo, un cuarto de millón de contagios y 32.000 fallecidos, las ciudades volvían ayer a la vida, con sus más y sus menos.

Comercios, restaurantes, hoteles, peluquerías, museos y hasta las playas se sumaban ayer a los lugares abiertos desde el comienzo de la emergencia sanitaria, como las tiendas de alimentación o farmacias, y también se reanudaban las misas, pero siempre con medidas de seguridad, distancias y mascarillas.

“Hoy es nuestro primer día, no creo que tengamos muchos clientes, pero lo necesitaba aunque sea psicológicamente”, cuenta a Efe Tania, dependienta en una pequeña tienda de ropa en la céntrica Via dei Coronari, cubierta con la preceptiva mascarilla.

Nada más entrar, un bote de gel desinfectante para los clientes, y nos enseña una especie de plancha de vapor con la que debe “desinfectar la ropa cada vez que alguien se la pruebe”.

Cafés, tiendas de antigüedades, zapaterías, todos los negocios han abierto siguiendo las normas de seguridad, con carteles para que se entre por turnos, se use la mascarilla, se limpien las manos.

En el barrio romano de San Giovanni, bastantes personas hacían cola, distanciadas entre sí, para entrar a sendas tiendas de dos conocidas cadenas de ropa, como si el fin del confinamiento marcara también el reinicio de la normalidad del consumismo.

Algo diferente la situación en el barrio de Borgo Pío, junto al Vaticano. Sus negocios, muy dependientes del turismo, abrían ayer con pocas esperanzas, y algunos ni siquiera tienen intención de hacerlo.