SALUD

Deporte para los que odian correr


Correr se ha convertido en una especie de fiebre. En principio, no es un deporte muy caro, se puede practicar prácticamente en cualquier sitio y a cualquier hora y tiene múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, y casi con la misma intensidad que los runners defienden las bondades de correr, existe otra corriente de personas que no le encuentran el más mínimo atractivo o que, por diversas circunstancias, no puede engancharse al ejercicio de moda.

Tanto si estás entre los primeros como si perteneces a ese grupo de personas que se decantan por otra actividad, ahí van algunas sugerencias.


Correr se ha convertido en una especie de fiebre. En principio, no es un deporte muy caro, se puede practicar prácticamente en cualquier sitio y a cualquier hora y tiene múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, y casi con la misma intensidad que los runners defienden las bondades de correr, existe otra corriente de personas que no le encuentran el más mínimo atractivo o que, por diversas circunstancias, no puede engancharse al ejercicio de moda.

Tanto si estás entre los primeros como si perteneces a ese grupo de personas que se decantan por otra actividad, ahí van algunas sugerencias.

Caminar

Sin duda, se trata de la alternativa más habitual para quienes no acaban de sucumbir a los encantos del running. Salir a andar reduce la presión arterial y el colesterol, contribuye a controlar el peso corporal y ayuda a regular las cifras de glucosa en sangre.

Asimismo, las caminatas habituales ayudan a tonificar la musculatura y a fortalecer los huesos sin impacto excesivo, lo que concede a esta actividad un extra de seguridad para el sistema locomotor.

Por otro lado, salir a andar tiene un efecto muy positivo sobre el estado de ánimo y la concentración, además de constituir una oportunidad excelente para disfrutar de todos los beneficios de hacer ejercicio al aire libre.

Eso sí, aunque caminar no requiere de un equipamiento costoso ni específico, sí es necesario invertir en un buen calzado para llevarlo a cabo. De esta manera, se evitan tendinitis, sobrecargas y dolores derivados de llevar zapatos poco apropiados. En líneas generales, cualquier zapatilla deportiva que sirva para correr también será adecuada para salir a andar. Si no se tienen zapatillas específicas de running, al menos hay que decantarse por calzado flexible que sujete el pie sin oprimirlo y que cuente con una buena amortiguación en la suela. Asimismo, es conveniente llevar calcetines deportivos para evitar ampollas y rozaduras.