OPINION

Editorial: No estamos preparados


Ecuador no está preparado para enfrentar con el rigor que requiere la magnitud de la pandemia del coronavirus.

Ecuador no está preparado para enfrentar con el rigor que requiere la magnitud de la pandemia del coronavirus.

Ayer, por ejemplo, en la 23 de Abril entre 25 de Junio y Rocafuerte, en Machala, no menos de una decena de personas paradas en busca de empleo. Ellos ni siquiera tenían mascarillas, peor guantes, alcohol o algún tipo de desinfectante. En las calles céntricas, locales comerciales con la intención de abrir, conductores que creen que están de vacaciones y no en emergencia. El casco bancario abierto con interminables columnas de usuarios en busca de trámites respectivos.

En tanto, en el hospital Teófilo Dávila, los médicos intentaron dialogar con las autoridades de la casa de salud, con el objetivo de aclarar dudas.

El Municipio, de su lado, lanza medidas independientes en cuanto a la restricción de movilidad, mientras en redes, la Agencia Nacional de Tránsito lo desmiente. El casco comercial y bancario lució repleto, abarrotado, de forma increíble.

Y por si fuera poco, el pico de la enfermedad todavía no lo vemos. Esta semana será crucial. En la provincia todavía tenemos casos primarios. Resta ver el impacto que tienen estos casos primarios y a cuántos llegan a contagiar.

El pedido clamoroso es contar con pruebas de detección rápida de la enfermedad para evitar la propagación y atender a tiempo a los contagiados para evitar muertes.

La Organización Mundial para la Salud (OMS) y los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que la detección temprana de los casos es un factor fundamental para contener la extensión de la pandemia. Mientras unos intentan protegerse y hacer caso a las disposiciones oficiales, hay otro número importante de personas que no lo hacen, que parece no importarles. Dicen que viven del día a día y si no salen, no tienen qué comer.

Ese es un problema que se replica en gran parte de la región. En gran parte de América Latina, lugar del planeta con más cantidad de personas en subempleo y desempleo, porque parece que prefieren morir de coronavirus y no de hambre.