OPINION

Editorial: El valor de la lealtad


La lealtad es una de las principales fortalezas que un ser humano debe practicar en la vida. Y no hay que confundirse cuando la relacionamos sola y estrechamente con que debemos ser agradecidos o gratos con quienes nos han dado la oportunidad de trabajar para llevar el pan a la mesa de nuestros hogares.

La lealtad es una de las principales fortalezas que un ser humano debe practicar en la vida. Y no hay que confundirse cuando la relacionamos sola y estrechamente con que debemos ser agradecidos o gratos con quienes nos han dado la oportunidad de trabajar para llevar el pan a la mesa de nuestros hogares.

La lealtad va mucho más allá, incluso va más allá de las personas. Se trata de ser fieles a nuestros principios, a nuestras convicciones, de sentir apego por una causa, por un proyecto de vida. Quienes están seguros de esos conceptos, son sin duda, son hombres y mujeres de bien.

Pero pareciera que en política al menos, lo que menos hay son leales. Hoy en día, es muy común como la gente baila al son de la música que le toquen. Políticos que se cambian de camiseta partidista como si fuera tan fácil pintarse de cualquier color, sin importar los ideales, al final mandan los intereses personales.

Es lamentable confiar la formación de nuevos cuadros en los partidos y movimientos políticos, si es que no hay nuevos líderes que practiquen la lealtad y no sean conscientes de su verdadero valor, sobre todo cuando existe un desgaste fuerte de la clase política de nuestro país.

Claro está que no faltan en las tiendas políticas los oportunistas que se venden al mejor postor y después quieren dar clases de probidad, cuando se han pasado de una vereda a otra, sólo por complacer sus caprichos del momento, sin importarles la dignidad y el respeto.

Ser leal no es igual a ser adulón. La lealtad no tiene nada que ver con la lambonería. Pero algunos dicen que la lealtad en la política -ejercida en cualquier nivel- no existe. Es probable que así sea, por cuanto los traidores están a la orden del día. Por ello, depende de cada uno, en rescatar esta virtud y que vuelva a ser parte de todos.