OPINION

El calvario de niños venezolanos


Migrantes de todas las edades huyen de la crisis económica que vive Venezuela. En Ecuador, según un informe del Ministerio de Gobierno, se registró la presencia de 349.097 ciudadanos venezolanos en el país. De ellos, 88.320 tienen entre 3 y 17 años. Pero solo 34.000 están en el sistema educativo; aproximadamente hay 54.000 fuera de las escuelas. Aunque se calcula que la cifra es mucho mayor por cuenta de la migración irregular. Este es el drama que viven.

Migrantes de todas las edades huyen de la crisis económica que vive Venezuela. En Ecuador, según un informe del Ministerio de Gobierno, se registró la presencia de 349.097 ciudadanos venezolanos en el país. De ellos, 88.320 tienen entre 3 y 17 años. Pero solo 34.000 están en el sistema educativo; aproximadamente hay 54.000 fuera de las escuelas. Aunque se calcula que la cifra es mucho mayor por cuenta de la migración irregular. Este es el drama que viven.

En Piñas, “Alicia”, de ocho años, se acercó en un semáforo a ofrecerme unos caramelos y contaba que tiene seis mudanzas a cuestas. “Joaquín”, que limpiaba el parabrisas, lleva dos años sin ir a la escuela. Son los hijos del éxodo venezolano, que viven su propio drama en Ecuador, quienes enfrentan experiencias traumáticas tras de dejar su país.

En otras circunstancias vivir en el extranjero hubiera sido una ilusión, pero esta generación de niños y adolescentes llegan con un duelo muy grande. Muchos no entienden lo que están viviendo y otros han perdido la esperanza y su infancia.

En medio del éxodo venezolano, los ciudadanos de ese país han quedado expuestos a enfermedades y trastornos mentales, siendo la población infantil la más vulnerable. Según una investigación sobre salud mental en migrantes realizada en España, los menores tienen posibilidades de sufrir una enfermedad mental, producto de los choques emocionales, físicos y mentales. Muchos de ellos llegan con cuadros de desnutrición, han sufrido maltrato, xenofobia, situaciones de riesgo durante el viaje e incluso han sido obligados a trabajar.

Hay mucha incertidumbre, en las familias venezolanas, mucho miedo en general. A los niños no se les prepara para la migración. Hay rabia, tristeza por lo que significa dejar tu país, tus amigos, tus cosas.