SUCESOS

Delincuentes no dejan ‘descansar’ en paz a los muertos del cementerio


HUAQUILLAS. Las quejas son constantes y aún las autoridades no accionan, ante los robos en las tumbas y mausoleos por parte de delincuentes, que literalmente, han tomado por asalto el Cementerio General de Huaquillas, ubicado en la vía a Hualtaco.

HUAQUILLAS. Las quejas son constantes y aún las autoridades no accionan, ante los robos en las tumbas y mausoleos por parte de delincuentes, que literalmente, han tomado por asalto el Cementerio General de Huaquillas, ubicado en la vía a Hualtaco.

Esta vez, los afectados fueron la familia Núñez, lugar donde se encuentra sepultado el gran ciudadano fronterizo, don Juan Núñez Puertas. “Se han llevado completamente todo el cerramiento. Son dos cercos de tres metros de ancho por dos ochenta de alto”, se quejó Juanito Núñez, hijo del extinto ciudadano de Huaquillas.

Según el afectado, no es la primera vez que la tumba de su padre, es vulnerada por los amigos de lo ajeno. En la primera ocasión, el robo fue similar y paralelamente se han visto afectadas otras familias, como los Vallejo y de Carlos Ríos, entre otras.

La falta de un buen cerco en el cementerio y el deterioro de paredes en algunos sectores, hace que el Cementerio General de Huaquillas, se torne vulnerable a la delincuencia. A ello se suma la escasa vigilancia, donde los facinerosos actúan con total impunidad y se toman el tiempo para romper rejas y levantar todo lo que pueden de las tumbas.

“Supuestamente todo queda bien asegurado, pero las personas inescrupulosas les resulta fácil apoderarse de lo que mejor les convenga. No sabemos con qué herramientas andarán, pero se han llevado las rejas por segunda ocasión. El domingo que fuimos con mis familiares a visitar a mi padre, nos encontramos con esta ingrata sorpresa”, contó molesto Juanito Núñez.

Es por ello que hizo un llamado al alcalde de Huaquillas, Alberto Astudillo Castro, para que ordene a la nueva administración para la solución a este problema, toda vez que el camposanto, es considerado un Patrimonio de la Ciudad, y ahí se encuentran sepultados los primeros habitantes del cantón fronterizo.

La falta de seguridad se hace sentir, porque más de los días, el camposanto pasa sin personal que vele por el cuidado de los mausoleos. Urge que el alcalde designe a un vigilante y de ser posible se instale una cámara ojo de águila que permita dar mayor seguridad a las pertenencias de los difuntos que pasan abandonados a su suerte.