OPINION

EDITORIAL: Quiero ser Maestro, ¿Una tomadura de pelo?


El ministerio de Educación viene emprendiendo un proceso de selección para incorporar a profesores y profesoras al Magisterio Fiscal, denominado Quiero ser Maestro, pero que en la práctica ha originado que muchos docentes se decepcionen y desistan de su intención pertenecer a la función pública.

El ministerio de Educación viene emprendiendo un proceso de selección para incorporar a profesores y profesoras al Magisterio Fiscal, denominado Quiero ser Maestro, pero que en la práctica ha originado que muchos docentes se decepcionen y desistan de su intención pertenecer a la función pública.

Y es que han pasado alrededor de cinco procesos y muchos que han estado elegibles, todavía esperan la oportunidad y han visto como otros colegas de manera sorpresiva han obtenido su nombramiento, seguramente porque tuvieron un padrino o porque el momento político les favoreció.

Este fin de semana que pasó se tomó nuevamente una prueba de razonamiento verbal-matemático a 14.600 docentes de escuelas y colegios del país, para que puedan recuperar su elegibilidad, con el fin de continuar vigentes en el mencionado proceso.

Al parecer esto parece una tomadura de pelo a los profesionales de la educación, porque se les exige que sigan dando pruebas, y no tienen claro si en realidad valdrá la pena postularse, ya que la transparencia de estos procesos se puso en duda cuando la llamada Red de Maestros tenía su cuota de poder en el anterior Gobierno.

Claro que también la resucitada UNE tenía cierta injerencia cuando se trataba de otorgarles nombramiento definitivo a los maestros, al momento de los concursos.

Pero si de eso mismo quiere diferenciarse el actual régimen del Correísmo, debe empezar por hacer de estos procesos más ágiles y serios, en los que no se juegue con la ilusión y la esperanza de los maestros, que lo único que quieren es tener un trabajo seguro y estable.

Esperemos que el ministerio de Educación haga de este proceso de selección un espacio donde prevalezcan los méritos y los conocimientos de los profesores que estén mejor preparados y que quede a un lado los padrinazgos y compadrazgos, que ponían a dedo, no siempre a los más preparados.