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Inocar instaló boya para la detección de tsunamis frente a Manta


MANTA. La instalación de la primera boya tsunámica, frente a Manabí, concluyó este domingo 24 de noviembre de 2019. Otra se ubicará frente a Esmeraldas. Los dispositivos son colocados con el soporte del

buque Orión.


MANTA. Fue colocada a 45 millas de la costa de Manta, en Manabí. Una de las dos boyas para detección de tsunamis, recientemente adquiridas por el Gobierno, fue instalada ayer por técnicos del Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar).

Los dispositivos tipo EBM-24TSU fueron trasladados por el buque hidrográfico Orión. Tienen cerca de 9 metros de largo y 2,5 metros de diámetro. Están equipados con una boya de superficie, paneles solares para tener energía continua, antenas satelitales, así como sensores de transmisión y recepción de datos.

En su interior cuentan con un procesador de información e implementos para mantener transmisiones en tiempo real. El análisis de esa información estará a cargo del Centro de Monitoreo Oceánico del Inocar, que además aporta al Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico.

El pasado viernes zarparon desde Guayaquil 20 técnicos para la instalación de estos dispositivos, valorados en USD 2,9 millones. El capitán Edwin Pinto, subdirector general del Instituto, explicó que pueden alcanzar entre 2 000 y 3 000 metros de profundidad.

A esa distancia se coloca un sensor que puede detectar posibles perturbaciones en el fondo marino, generadas por sismos. Esa señal es trasmitida por ultrasonido a un transductor, ubicado en la base de la boya. Y luego por vía satelital los datos llegan al centro de monitoreo. Los equipos pueden dar entre 15 y 20 minutos de reacción a las poblaciones costeras, para evacuar a sitios seguros.

Las boyas tsunámicas son parte del Sistema de Alerta Temprana (SAT), que da cobertura a 1 043 062 habitantes de la zona costera y Galápagos, por medio de 100 puntos de monitoreo.

El capitán Jorge Alavera, jefe científico del buque Orión, explicó que en la instalación participó personal de distintos departamentos del Inocar, como ayudas a navegación, oceanografía e hidrografía. En los próximos días este equipo colocará la segunda boya a 75 millas de Esmeraldas.

El Inocar pide a la comunidad pesquera su apoyo para la conservación de las boyas. Esto debido a que son altamente vulnerables a golpes ocasionados por el amarre de embarcaciones y también a las redes de pesca que se pueden acumular en el tren de fondeo del equipo.

Las primeras boyas para detección de tsunamis fueron instaladas frente a las costas ecuatorianas en 2011 y 2014. Una de ellas, ubicada al sur de Esmeraldas, detectó una alteración dos minutos después del sismo del 16 de abril de 2016. Ese día ocurrió un tsunami de apenas 25 centímetros que no causó daños.