OPINION

Editorial: ¿Quién miente?


La noche del domingo anterior, luego de la cadena nacional en la que el presidente de la República, Lenín Moreno, ratificaba las medidas económicas adoptadas por este Gobierno, se transmitió un programa con la presencia de los ministros de Gobierno, María Paula Romo y de Defensa, Oswaldo Jarrín.

La noche del domingo anterior, luego de la cadena nacional en la que el presidente de la República, Lenín Moreno, ratificaba las medidas económicas adoptadas por este Gobierno, se transmitió un programa con la presencia de los ministros de Gobierno, María Paula Romo y de Defensa, Oswaldo Jarrín.

Con que tranquilidad lo decía la funcionaria que en la mayoría del país ha vuelto a la normalidad y se han reanudado las actividades y mencionaba que en algunos sectores habían ‘alertas’ o ‘amenazas’ de posible cierre de vías cuando en la práctica las carreteras ya estaban tomadas por los indígenas.

Decir que habías las condiciones y las seguridades para que los estudiantes, al menos en la Costa y en la Amazonía, vuelvan a clases, no está apegado a lo que sucede. Como podían asistir a las escuelas y colegios si no había transporte público ni tampoco los expresos escolares se arriesgaban a salir.

Fue evidente el malestar de muchos padres de familia que precautelaron la integridad de sus hijos y no los enviaron a los planteles. No se diga los profesores que tienen que madrugar en algunos casos para abordar varios vehículos que los lleven hasta su lugar de trabajo.

Pero el colmo fue escucharla que en Machala se había levantado la misma noche del viernes, tras una reunión entre el alcalde y los transportistas, en la que supuestamente se había llegado a un acuerdo en el alza de pasaje. Todavía puso a la ciudad como ejemplo a nivel nacional.

El Gobierno no puede negar la realidad de lo que está sucediendo. Pese al estado de excepción, el paro tiene más incertidumbres que certezas luego de cinco días, mientras que la escasez de alimentos comienza a golpear los mercados y supermercados de la provincia.

Por ello es necesario que se hable con la verdad, o acaso desde territorio se está mal informando a sus superiores sobre lo que está ocurriendo en torno a las protestas. Estamos en contra de cualquier intento de desestabilizar el poder, pero hacemos un llamado al diálogo para encontrar una solución definitiva y termine esta pesadilla.