OPINION

EDITORIAL: Justicia por mano propia prende las alertas en el país


El reciente vídeo que capta cuando un delincuente roba a una mujer, que está junto a su hijo, y que minutos después llega un policía, que sería el esposo de la víctima, ha generado el debate por la reacción que tiene luego el gendarme, al atrapar al ladrón y golpearlo en el piso, cuando éste se encuentra neutralizado.

El reciente vídeo que capta cuando un delincuente roba a una mujer, que está junto a su hijo, y que minutos después llega un policía, que sería el esposo de la víctima, ha generado el debate por la reacción que tiene luego el gendarme, al atrapar al ladrón y golpearlo en el piso, cuando éste se encuentra neutralizado.

El hecho ocurrió en la parroquia San Camilo, del cantón Quevedo, provincia de Los Ríos y se hizo viral en redes sociales, donde algunos condenan la reacción del uniformado al patearlo aprovechando su condición, pero otros consideran que es procedente, cuando se trata de un padre y esposo, que defiende a su familia.

Todo esto es producto del clima de inseguridad que vive el país, donde ahora no importa lugar ni hora del día para que se cometa un robo o un asalto, peor un asesinato.

No queremos justificar la reacción del policía, de hecho, es cobarde cualquier agresión que se haga a alguien que no tiene la posibilidad de defenderse por su propia cuenta, sin embargo, esto es una evidencia de la indignación e impotencia que tiene la población la propia ciudadanía, con relación a la ola de inseguridad.

Va a llegar en algún momento que la gente quiera tomarse la justicia por sus propias manos, porque además de sentirse amenazada por la delincuencia, también desconfía de las personas responsables y llamadas a impartir justicia en un país, donde pareciera que la impunidad reina en todos sus niveles.

En alguna ocasión, ya fue apresado un conductor, que atropelló a un ladrón que se daba a la fuga en una motocicleta, o aquel ciudadano que disparó en defensa propia, asimismo por proteger a sus seres queridos. Ahí es cuando aparecen los derechos humanos solo para los malos, y las leyes en contra solo para los buenos.

Coincidimos con un usuario de Twitter que califica al país como una olla de presión, que en cualquier momento puede derivar en un estallido social, si es que no adoptamos sanciones drásticas y ejemplares en contra de la violencia, y no recurrir a que seamos los propios ciudadanos en convertirnos en jueces y castigadores.