OPINION

Editorial: Recolección de desechos


El alcalde de Machala, Darío Macas, dijo ayer en una entrevista radial que la empresa concesionaria que es responsable del servicio de recolección de desechos sólidos en la capital orense decidió paralizarse.

El alcalde de Machala, Darío Macas, dijo ayer en una entrevista radial que la empresa concesionaria que es responsable del servicio de recolección de desechos sólidos en la capital orense decidió paralizarse.

¿La razón? Los expertos jurídicos del cabildo machaleño analizan los términos y condiciones del contrato que está vigente con la empresa responsable y eso ha retrasado los pagos respectivos.

Sin duda alguna ningún machaleño se opondrá a que lo hagan.

Es lo responsablemente correcto, a fin de dar un adecuado uso a los fondos municipales, que al final del día, se constituyen en los recursos de todos los habitantes de esta ciudad.

No obstante, ese válido argumento no se puede constituir en el pretexto para permitir que esa empresa paralice un servicio público.

Es la Municipalidad la que debe exigir a la empresa contratada que no puede dejar a Machala sin el correcto, adecuado, eficiente y oportuno servicio de recolección de desechos sólidos. Bajo ningún concepto se puede asentir, permitir o buscar algún tipo de justificativo sobre este hecho.

Quienes habitan aquí, al margen de si nacieron o no en esta ciudad, merecen respeto, consideración, pero sobre todo, es un legítimo derecho que les asiste. Ayer, durante algunas horas, se dejó a Machala sin el servicio hasta que el Municipio solventó el inconveniente.

En las planillas de consumo de energía eléctrica está agregado un alto valor que paga cada machaleño y que corresponde a la tasa de recolección de basura. La paralización de un servicio público es castigado por la legislación ecuatoriana vigente.

Si el señor alcalde no es el responsable de hacer valer los derechos de los habitantes de Machala y hacer respetar esta ciudad,

¿Entonces quién lo hará? Ya es momento de portarse serios, dejar a un lado la serie de disputas internas y más bien dedicarse a trabajar en los reales y profundos problemas de la ciudad.