SALUD

Trucos para que tu hijo coma de todo


Acostumbrar a los niños a probar de todo puede ser complicado, pero no es imposible.

La dieta de los niños se compone únicamente de leche al nacer. A partir de ahí se introducen paulatinamente nuevos alimentos según la madurez de su sistema digestivo y en función de sus requerimientos nutricionales. Poco a poco, entran otros parámetros en juego, como es el de las texturas y los sabores nuevos y es ahí cuando empiezan los problemas con los gustos, las manías y las cantidades.

Da ejemplo

Es difícil inculcar a un niño la importancia de alimentarse bien, de descubrir nutrientes y sabores nuevos, etcétera, si no ven a sus padres aplicarse estos consejos. En este sentido, lo más recomendable es darle a probar alimentos nuevos en comidas en las que toda la familia esté reunida para animarle, indicarle cómo comerlo, gastarle alguna broma… en lugar de ponérselo, por ejemplo, en la merienda del recreo y confiar en que lo pruebe por su cuenta.

Paciencia

Salvo excepciones, es difícil que un niño acepte sin rechistar un alimento que se le ofrece por primera vez. Lo normal es que haga intentonas muchas veces antes de integrar los alimentos nuevos por completo. Por eso, toca armarse de paciencia y dárselo varias veces en diferentes momentos hasta que acceda a probarlo. Si lo prueba y verdaderamente no le gusta, es poco probable que se anime a repetir más adelante, pero si descubre un nuevo sabor que sí le gusta, ya habremos añadido un alimento más a su dieta.

Nada de chantajes

La comida no debe convertirse en moneda de cambio, castigo o recompensa por malos o buenos comportamientos; “si no te portas bien te daré estas verduras”. Por otro lado, los adultos no pueden permitir que el niño use la comida como chantaje; “pruebo este guiso si luego puedo jugar a la consola”. Estas conductas contribuyen a establecer una relación insana con la comida y hacen que se pierda el foco de lo verdaderamente importante, que es que nuestra salud general depende mucho de que nos alimentemos correctamente.

Cuida la presentación

Prácticamente todos comemos con los ojos; los niños también. Un plato demasiado abundante, con colores poco atractivos y presentaciones descuidadas no ayuda a que el pequeño se anime a probar sabores nuevos. No se trata de convertirse en un virtuoso del food art, pero sí de hacer que la comida sea más apetecible solo con verla. Pueden usarse unos platos con dibujos divertidos, bandejas con huecos decorados, moldes para presentar montoncitos…