OPINION

Editorial: Tragedia y dolor


Dos tragedias embargan de luto y dolor a cuatro familias en los últimos tres días: tres en Santa Rosa y una en El Guabo. Las características son similares: accidentes de tránsito. Pero más allá de reseñar el hecho o las frías cifras que engrosan las estadísticas, está el entorno que envuelve estos infaustos sucesos que enlutan a esas familias.

Dos tragedias embargan de luto y dolor a cuatro familias en los últimos tres días: tres en Santa Rosa y una en El Guabo. Las características son similares: accidentes de tránsito. Pero más allá de reseñar el hecho o las frías cifras que engrosan las estadísticas, está el entorno que envuelve estos infaustos sucesos que enlutan a esas familias.

La imprudencia de los conductores provocan este tipo de percances, algo que para nada es nuevo en nuestra provincia. El exceso de velocidad, el apuro, malas maniobras, impericias, en fin. Pero también existe una corresponsabilidad estatal. Por ejemplo, en el reciente suceso ocurrido en la vía Guayaquil-Machala, en el tramo Río Bonito-El Guabo, murieron tres miembros de una misma familia: los esposos y su hija de menos de dos años.

En lo que va del 2019, ya son 11 personas las que han perdido la vida en esa carretera, en distintos tramos, solo tomando en cuenta la jurisdicción de El Oro.

Es decir, en menos de siete meses, porque no estamos ni a la mitad de julio, van once muertes, o sea, 1.57 fallecidos al mes, ¡terrible!

¿Qué hace el Estado para evitarlo?, sigue dándole vueltas a la ampliación de la vía, porque el percance fue en el tramo Río Bonito-El Guabo, es decir, en pleno territorio orense.

¿Cuántas vidas más deben perderse para que el gobierno central se sensibilice con los ciudadanos en general que utilizan esta peligrosa vía?

Ojalá y las autoridades hayan entendido la magnitud del problema. Esta vez, un niño queda huérfano de padre y madre, pierde a su hermana, ¿Quién velará por él?, ¿El Estado garantizará algún tipo de reparación ante su negligencia de construir carreteras adecuadas para este tipo de tráfico?

Que la tragedia de esta familia se constituya en el halón de orejas necesario para apresurar lo que por derecho nos corresponde: una vía de primer orden.