OPINION

Raza 4 en América


Alfredo Saltos Guale

Luego, en publicación de 18 de febrero de 2018, siguiendo las pautas del Charles Staver, del Cgiart, Consorcio de Centros de Investigación con sede en Francia, en virtud de las innegables debilidades ecuatorianas como deficiente control fitosanitario en fronteras, escaso rigor de cuarentenas locales, movimientos migratorios permanentes, ahora provenientes de Venezuela pasando por La Guajira colombiana donde se la ha detectado, insuficiente capacitación campesina, cercanía o frontera común con un país infectado, se llegó a la terrorífica conclusión que la raza tropical 4 irrumpiría como invitada indeseable al Ecuador en los próximos 5 años o antes si transeúntes por áreas contaminadas ingresan al país portando, involuntaria o deliberadamente, partículas de suelo, medio óptimo para su propagación.

Pese a la gravedad del hecho, quedan aún esperanzas de salvar los plantíos recurriendo a sistemas que den al banano resistencia al mal, la edición genómica no transgénica podría ser una vía rápida, que vienen desarrollando científicos en Estados Unidos y el Reino Unido, practicada por expertos de gran valía, incluyendo al ecuatoriano Juan Robalino Amado, con estudios de postgrado en biotecnología en Austria, pero que la sociedad bananera no ha escuchado, ni los empresarios ni sus gremios, peor el oficialismo obnubilado con planes preventivos que han demostrado ser inútiles aun en países de alta cultura cuarentenaria, como Australia, donde ha sido imposible contener su avance.

Conviene, por tanto, que los agricultores salvaguarden sus intereses tomando precauciones a nivel de cada una de sus fincas hasta que la ciencia triunfe con una variedad indemne al macabro padecimiento.

Parte II