SUCESOS

Pesar en las familias santarroseñas por trágica muerte de tres de sus miembros


Los restos de Jovita Pilar Ordóñez Pacheco, de 69 años y José David Lupú Alba, de 38 años, que fallecieron en el accidente de tránsito, ocurrido la mañana del domingo, en el trayecto de Chaguarpamba, serán sepultados, la tarde de hoy.

La misa de Doña Jovita será en la iglesia matriz, a las 15:30 y sus restos serán llevados al cementerio general.


SANTA ROSA.- Los restos de Jovita Pilar Ordóñez Pacheco, de 69 años y José David Lupú Alba, de 38 años, que fallecieron en el accidente de tránsito, ocurrido la mañana del domingo, en el trayecto de Chaguarpamba, serán sepultados, la tarde de hoy.

La misa de Doña Jovita será en la iglesia matriz, a las 15:30 y sus restos serán llevados al cementerio general.

La ceremonia religiosa de David, que era evangelista, será en la Casa Comunal del barrio Ecuador y sus restos también serán enterrados en el cementerio local.

A la profesora jubilada, Nilda Raquel Ordóñez Pacheco, de 71 años, le brindaron su última despedida, la tarde de ayer, luego de la misa que se celebró en la iglesia matriz, sus restos fueron depositados en el camposanto Memorial Jardines.

DOLOROSA REALIDAD

Juana Antonieta Lupú contó que su hijo, David Lupú, a eso de las 12 de la noche del sábado, le dijo que se iba a dormir porque tenía que madrugar, pues, debía hacer un flete a El Cisne.

Al otro día, antes de las 06:00 se despidió de ella que estaba durmiendo.

“Le di la bendición y él me dio un beso y se fue. Horas después me entero de la tragedia.

Mi hijito era muy cariñoso y a donde se iba siempre se despedía de mí. En su auto se ganaba la vida haciendo fletes a personas conocidas de Santa Rosa y ya no estará más”, recordó entre sollozos la afligida madre.

“Le gustaba jugar fútbol e hizo grandes amigos, sobre todo en la barriada Ecuador donde toda la vida hemos vivido. David era soltero, vivía conmigo y me quedé solo con mi hijo Jefferson, de 22 años”, lamentó.

Ulvia Ludeña, amiga de Doña Juana, recordó que a David lo conoció desde niño, porque vivía muchos años en el barrio Ecuador. “Para mí siempre fue una excelente persona”, agregó.

MAESTRA JUBILADA

Nilda Ordóñez Porras se jubiló el 31 de octubre del 2016 junto con su esposo, Nicolás Asencio Mendoza, quien señaló que su hermana Jovita, que también falleció en el accidente, le insistió tanto que la acompañé a El Cisne a cumplir una promesa y a pedir por la sanación de ella porque estaba un poco delicada en su salud.

“Yo no estuve de acuerdo, de pronto, era como si presentía algo malo. En este año se dio el gusto de viajar por Chile, Argentina (Buenos Aires) y Uruguay, estaba muy feliz. El miércoles fuimos al médico y todo estuvo bien, gozaba de salud. El sábado estuvimos juntos, fuimos donde mi mamá y en la noche, fuimos donde Jovita, a una merienda y regresamos a casa, vimos televisión. A las 11 de la noche, nos acostamos a dormir. Al otro día, antes de las 06:00, le di la bendición y nos despedimos con un beso. Más tarde, fui al mercado, como siempre, a realizar las compras y cuando llegué, es a mi concuñada a la que le informan del accidente, noté algo extraño, le pregunté qué pasaba, su respuesta fue que hubo un accidente de tránsito por la vía a Loja, me preocupé mucho. Ante la mala noticia, a eso de las 9:00 fui a Piñas, pero, me dijeron que en el trayecto mi esposa había fallecido, la tenían en un canchón”, lamentó don Nicolás.

“Pedí a uno y otra autoridad me ayuden con una ambulancia, pero nadie nos dio oídos que en un carro particular tuve que trasladarla a la morgue de Machala. A eso de las 18:30 del domingo, retornamos a Santa Rosa a la sala de velaciones del Sindicato de Choferes, donde también se hizo el velatorio de mi cuñada Jovita”, relató.

A eso de las 10:00, de ayer, su cadáver fue trasladado a donde fue su morada en el barrio central, calle Bolívar y en la tarde, su sepelio.

EXCELENTE MADRE

Jovita Ordóñez Pacheco estuvo casada con el empresario Telésforo Díaz, con quien procreó a Vinicio, Fabián, Karlita y Verónica.

Fue una excelente madre, una mujer muy trabajadora, ayudaba a su esposo en los negocios.

Es recordada como una persona muy querida y conocida, sobre todo, en el sector del centro de la ciudad, vivió en la calle Libertad y Cuenca. Sus restos fueron velados en el Sindicato de Choferes y hoy es su sepelio.