OPINION

Raza 4 en América


Alfredo Saltos Guale

Parte I

La conciencia agrícola nacional se encuentra conmocionada por los indicios no desmentidos de la presencia del mal de Panamá, raza tropical 4, en bananeras del noreste de Colombia, preocupación explicable porque significaría que esta terrible enfermedad habría dispersado sus dañinas esporas en territorio continental americano, siendo cuestión de poco tiempo para que llegue con su secuela destructora a las plácidas plantaciones ecuatorianas. No hay medios químicos, biológicos o de manejo que pueda controlar o evitar su nociva difusión, no se diga en un país altamente vulnerable por su ubicación y el incesante movimiento de productos y personas propio de una dinámica actividad comercial, sin que exista un continuado proceso de capacitación a los agricultores.

El 12 de junio de 2014 escribí un artículo titulado “Apocalíptica enfermedad bananera”, donde alertaba las consecuencias funestas del mal, sugiriendo medidas urgentes, luego, de manera constante y sucesiva he venido insistiendo en el riesgo convertido ahora en peligro, llegando hasta el fastidio, que me ganó el apelativo de “alarmista”; sin embargo, he seguido insistiendo sobre la atención urgente que demanda este tema, que no es un problema solo de Colombia sino de todos los estados latinoamericanos donde se desarrolla banano y plátano, inclusive propuse una reunión de presidentes de las repúblicas productoras para acordar una acción conjunta para alargar su arribo a América desde el sudeste asiático, esto en el afán de alcanzar una declaración y compromiso político de prevención al más alto nivel.