OPINION

Editorial: Hecho bochornoso


El viernes pasado, se produjo un hecho en Machala, que lo menos que podemos tildarlo es de bochornoso, entre un concejal de la ciudad, que aparece como presidente de la Cooperativa de Viviendas de Interés Social de El Oro S.A. Coopdioro, y funcionarios de la municipalidad local, en los terrenos donde se proyecta levantar este programa habitacional.

El viernes pasado, se produjo un hecho en Machala, que lo menos que podemos tildarlo es de bochornoso, entre un concejal de la ciudad, que aparece como presidente de la Cooperativa de Viviendas de Interés Social de El Oro S.A. Coopdioro, y funcionarios de la municipalidad local, en los terrenos donde se proyecta levantar este programa habitacional.

Es lamentable que un edil, quiera ser juez y parte, en la búsqueda de la aprobación de este plan de vivienda, puesto que lo primero que debió haber hecho cuando fue elegido como concejal del cantón, es delegar las funciones de dirigente de esta cooperativa a otra persona, ya que se produce un conflicto de intereses.

Es obvio que un programa habitacional, al no tener los permisos correspondientes, no puede ser ofertado ante el público ni mucho menos jugar con la ilusión de las familias, al receptarles dinero, sin todavía contar con la seguridad de que dichos terrenos no cuentan con la aprobación del organismo competente. En ese aspecto, creo que un municipio de cualquier ciudad haría lo mismo. De paralizar un trabajo que no respete la ley. Pero haría mal el cabildo y en especial su principal autoridad, de que a través de esta situación, se pretenda condicionar el voto de un concejal, para dar luz verde a sus intereses particulares. Eso sí sería grave.

Haría mal el municipio también si es que dicha diligencia en la que se suspendió la obra, no cumplió con los procedimientos correspondientes, pues al tratarse de una propiedad privada, son otros los protocolos, según los entendidos. En todo caso, el tiempo dará la razón a quien hizo las cosas bien y apegadas a derecho.

Aquí no se trata de desprestigiar un proyecto de vivienda de interés social, aquí lo que se trata de evitar que se juegue con el sueño de muchas personas en contar con su casa propia. La ciudad espera que estos hechos no se repitan y que las disputas por intereses particulares no predominen por las verdaderos intereses colectivos.