OPINION

Editorial: ECU 911 y las cámaras


La provincia necesita al menos 164 cámaras de seguridad adicionales a las que ya existen para poder combatir la delincuencia. Pero el problema no es ese, sino que es curioso que las videograbadoras dañadas son en zonas de sumo riesgo. Por ejemplo, las que debe instalar el Ministerio de Educación para referenciar los establecimientos educativos y alumnos. La mitad están dañadas. Luego entonces vienen los problemas de por qué expenden droga afuera de las escuelas y colegios.

La provincia necesita al menos 164 cámaras de seguridad adicionales a las que ya existen para poder combatir la delincuencia. Pero el problema no es ese, sino que es curioso que las videograbadoras dañadas son en zonas de sumo riesgo. Por ejemplo, las que debe instalar el Ministerio de Educación para referenciar los establecimientos educativos y alumnos. La mitad están dañadas. Luego entonces vienen los problemas de por qué expenden droga afuera de las escuelas y colegios.

En lugar de ocultar la anomalía, deberían ponerla en evidencia, para reforzar patrullajes y controles en esos lugares mientras solucionan el déficit e instalan nuevas cámaras. Esto, porque es probable que sean los propios microexpendedores quienes dañen los aparatos a fin de no verse vigilados al momento de cometer este tipo de actos. Tener videovigilados los establecimientos educativos debe ser prioridad. Y no solo dejar en manos del Ministerio de Educación, que ya suficiente tiene con garantizar el acceso gratuito a estudiantes, además de entregarles uniformes y útiles escolares. También debe haber una coparticipación de otros entes estatales, que no necesariamente deben ser gubernamentales. Por ejemplo, pueden sumarse a la iniciativa, a través de gestiones y convenios, instancias como los municipios, la prefectura, y por qué no, buscar respaldo internacional, a través de organizaciones no gubernamentales, a fin de coadyuvar a este control tan necesario, porque están aniquilando a nuestra niñez y juventud con estas sustancias. Deben priorizar la frontera. Lamentablemente, el contrabando genera pérdidas al país, pero lo más importante es que se constituye en una auténtica bomba de tiempo. Este diario publicó hace tres semanas la forma cómo pasan el gas de la bombona ecuatoriana a la peruana de forma antitécnica y artesanal, con fugas, que transforman a Huaquillas y Aguas Verdes en auténticas bombas de tiempo (son al menos un centenar de cilindros que se almacenan en un solo lugar para transferir el contenido de una bombona a otra).