OPINION

Editorial: Mal de Panamá


Las alertas están encendidas. Un probable brote del denominado Mal de Panamá en el vecino país de Colombia motivó una reunión urgente entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería y los productores bananeros del país. El Mal de Panamá es un hongo que penetra en el suelo y afecta directamente a las plantaciones de la musácea, es decir, de banano y sus derivados.

Las alertas están encendidas. Un probable brote del denominado Mal de Panamá en el vecino país de Colombia motivó una reunión urgente entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería y los productores bananeros del país. El Mal de Panamá es un hongo que penetra en el suelo y afecta directamente a las plantaciones de la musácea, es decir, de banano y sus derivados. Esta particularidad representa para los ecuatorianos un riesgo, pues tomemos en cuenta que la industria bananera es para el país la segunda fuente de ingresos por concepto de exportaciones de productos no petroleros. La fruta está superada solamente por el camarón. La expectativa en el sector productor bananera radica en que el gobierno ejecute adecuadamente un plan de contingencia que mitigue los efectos de este hongo en las plantaciones.

Desde el MAG dicen que lo tienen y cuentan con lo necesario para ejecutarlo.

Ojalá y sea así, pero también, ojalá y el régimen sea también consciente de sus limitaciones y, en caso de ser necesario, solicite ayuda técnica y especializada, de ser posible, en el extranjero, con quienes tienen experiencia en tratar este mal, pues el Mal de Panamá no es que por primera vez en la historia ocurre en el planeta. Es una plaga que ya ha sido tratada en otras latitudes, por tanto, merece ser enfrentada con responsabilidad, en manos de expertos, y que a su vez, ofrezcan asesoría técnica a los ecuatorianos. No cabe lugar a temores ni a lamentos. Ahora es momento de trabajar. De unirse tanto productores como exportadores, todos, a fin de mejorar procedimientos que permitan prevenir que los cultivos ecuatorianos se contaminen con esta plaga altamente contagiosa. Determinar parámetros mínimos de inocuidad para proteger los suelos, normas bajo estándares internacionales en cada finca, que den lugar a cuidar sus cultivos. Porque hay que entender que es preferible invertir un poco más y prevenir ser afectados que perder toda la producción y terminar quebrados.