OPINION

Editorial: Ordenamiento urgente


En las calles céntricas de Machala, de a poco, la informalidad gana espacio ante un incipiente y tímido control de quienes están llamados a hacerlo.

En las calles céntricas de Machala, de a poco, la informalidad gana espacio ante un incipiente y tímido control de quienes están llamados a hacerlo.

Lamentablemente, en la capital orense es visible que no se controla el ingreso de más comerciantes; y los que llegan no son ordenados por quien corresponde para ubicarlos en un lugar específico en condiciones idóneas a dónde puedan llegar los ciudadanos a adquirir frutas, verduras y demás productos de primera necesidad.

Al contrario, llegan cada vez más, se instalan donde mejor consideran y no hay quién les llame por lo menos la atención.

No se trata de desalojarlos ni de impedirles que desarrollen su trabajo. Se trata de ordenarlos. Y para ejecutar ese ordenamiento debe haber planificación, que vaya de la mano con la inmediatez que las circunstancias exigen.

Tampoco se trata de que se “vea mal” en la ciudad el comercio informal. Sino de las molestias que ocasiona a los ciudadanos. Por ejemplo, hay comerciantes que ocupan veredas y hasta vía pública en zonas regeneradas. Sitúan sus productos, colocan en la vista al público y encima ensucian. Los peatones deben caminar por la calle, con el riesgo de ser atropellados ante esto.

Además, una vez que terminan su jornada laboral, generan desperdicios que quedan en estos espacios públicos y los ensucian.

Es decir, generan doble trabajo a la entidad pública, causan incomodidad, molestias a los ciudadanos, uso de recursos públicos para limpiar lo que los informales ocasionan todos los días.

Es momento de dejar los bailesitos y los sueños presidenciales para más bien dedicarse a trabajar por la ciudad. Las autoridades están a tiempo, antes de que se les escape la tortuga, aunque así como van, a este paso, eso no sería de admirarse y tampoco sería una causa, sino una consecuencia.