OPINION

Editorial: Aeropuerto de Santa Rosa


El aeropuerto de Santa Rosa tendrá más vuelos que incluye una ruta a Piura. Esto, según la versión oficial del MTOP, será desde 2020.

El aeropuerto de Santa Rosa tendrá más vuelos que incluye una ruta a Piura. Esto, según la versión oficial del MTOP, será desde 2020.

La noticia la dio el vicepresidente del país, Otto Sonnenholzner, el viernes 21 de junio anterior, en su visita a la capital orense, durante una entrevista radial, donde incluso estableció un paralelismo de cómo están negociando para darle mayor movimiento a la terminal aérea.

Sin embargo, los oportunistas aparecen por todos lados. Esos que se autoatribuyen gestiones para decir que gracias a ellos y a su trabajo, Santa Rosa y El Oro tendrán vuelos internacionales.

Lo curioso es que esos mismos personajes antes decían que no tenían nada que ver con el aeropuerto, porque la competencia era del Ministerio de Transporte y Obras Públicas y la Dirección General de Aviación Civil. Esa ha sido la tónica de la historia política, no solo de El Oro, sino del Ecuador.

Ahora, lo importante no es quién gestionó, ni quién intercedió ni quién trajo las nuevas aerolíneas a la terminal aérea orense. En esta oportunidad, lo que de verdad importa es que la empresa que venga a operar con vuelos nacionales y/o internacionales desde Santa Rosa, tenga consigo la garantía de un buen servicio, buenas aeronaves, en excelentes condiciones, con una mejor atención con respecto a la que ofrece en la actualidad la estatal TAME.

Ojalá que esta aerolínea que opere en El Oro no retrase injustificadamente sus vuelos, que sus precios estén acordes a la realidad local, que el trato al viajero sea idóneo, para que viajar hasta esta provincia se convierta en una experiencia agradable, porque incentivar el turismo implica también estos detalles.

Así también, ojalá el movimiento que tenga el aeropuerto sea lo suficientemente representativo para que se dinamice la economía. Que vayan más cooperativas de taxi, que avancen nuevas rutas de buses hasta allá. Ni qué decir de la infraestructura hotelera en zonas colindantes a la terminal aérea, etc.