OPINION

Editorial: Machismo = Femicidio


Un nuevo caso de femicidio aterrorizó ayer a los orenses. Las partes del cuerpo de una mujer descuartizada dentro de una maleta se constituye en el más horrendo suceso ocurrido en la capital orense en los últimos años.

Pero a su vez, se constituye en un crimen inescrupuloso que merece no solo el máximo esfuerzo de las autoridades por encontrar a los autores, cómplices y encubridores del hecho, sino también, una profunda reflexión en torno hacia dónde vamos a parar con tanta violencia en nuestra sociedad.


Un nuevo caso de femicidio aterrorizó ayer a los orenses. Las partes del cuerpo de una mujer descuartizada dentro de una maleta se constituye en el más horrendo suceso ocurrido en la capital orense en los últimos años.

Pero a su vez, se constituye en un crimen inescrupuloso que merece no solo el máximo esfuerzo de las autoridades por encontrar a los autores, cómplices y encubridores del hecho, sino también, una profunda reflexión en torno hacia dónde vamos a parar con tanta violencia en nuestra sociedad.

Indistintamente de las causas, este tipo de hechos, condenables desde todo punto de vista, no pueden repetirse en nuestro país. No puede ser que nuestra provincia, tranquila por naturaleza, se convierta de a poco en una Medellín o Sinaloa, no por la belleza de sus paisajes, sino por el terror enquistado, producto de violentas personas que no tienen escrúpulos.

Lamentablemente, los femicidios son tan solo una consecuencia de malos hábitos, desgraciadamente naturalizados por nuestra propia sociedad, aceptados y hasta vistos como normales, porque supuestamente forman parte de nuestra costumbre.

Por ejemplo, celar a las parejas. Los celos son síntomas de desconfianza y en ese contexto, para nada está bien hacerlo. Mucho menos recurrir a la violencia bajo esa justificación.

Pero claro, como en algunos hogares, tristemente acostumbran a ver junto con sus hijos las telenovelas con amplias reseñas de celopatía, traición y desamores; o escuchar esos corridos mexicanos que son una oda al narcotráfico y el machismo; o esas canciones de géneros urbanos como la salsa o el reguetón, que tanto destruyen la mente de quienes los escuchan, desemboca en que estas personas crezcan y se acostumbren a estas prácticas que lamentablemente derivan en las muertes.

Porque el femicida generalmente es conocido por la sociedad como una persona tranquila. Sin embargo, casa adentro, el machismo puede más. Ya basta. El machismo es la causa de todo esto y debemos orientar a las nuevas generaciones que el machismo es sinómino de tragedia.