OPINION

Editorial: Femicidios


Conmoción ha causado no solo en la provincia, sino también en el país el asesinato de dos mujeres, esta semana, en El Oro, de la forma más atroz posible. La primera víctima fue descuartizada por quien, hasta hace tan solo unos meses, había sido su pareja. Fue en una zona rural del cantón Santa Rosa. Con un machete, el victimario acabó con la joven dama. El segundo hecho violento se dio tan solo dos días después. Fue en un barrio suburbano al norte de Machala.

Conmoción ha causado no solo en la provincia, sino también en el país el asesinato de dos mujeres, esta semana, en El Oro, de la forma más atroz posible. La primera víctima fue descuartizada por quien, hasta hace tan solo unos meses, había sido su pareja. Fue en una zona rural del cantón Santa Rosa. Con un machete, el victimario acabó con la joven dama. El segundo hecho violento se dio tan solo dos días después. Fue en un barrio suburbano al norte de Machala.

Una mujer fue estrangulada delante de sus hijos por su esposo, de quien había decidido mantener distancia por los constantes malos tratos. Este último acontecimiento se dio, paradójicamente, en el mismo instante en que las autoridades firmaban el Acuerdo 2030 por una vida libre de violencia. Es momento que las autoridades ejecuten acciones efectivas contra la violencia en general, pero con especial énfasis contra la violencia de género. La educación a niños, niñas y adolescentes. La formación en valores, respeto y sobre todo tolerancia. El acompañamiento familiar. Ingresar a los núcleos familiares, a los hogares, a fin de desterrar esas prácticas machistas que lamentablemente están arraigadas en nuestra sociedad. Todo eso, complementado con la ejecución eficaz de la normativa legal vigente para este tipo de casos. Para utilizar un término acuñado en el actual régimen, es momento de emprender una “minga nacional” contra el machismo y la violencia de género. Es momento de hacer comprender a nuestra sociedad la gravedad de estos atroces acontecimientos.

Nos tornamos sensibles ante estos acontecimientos, pero en serio, basta ya de querer justificar la violencia, de pretender entender estos hechos y lo que es peor, de aceptarlos. No podemos permitir más violencia. No podemos permitir más actos justificados en los celos, que son producto del machismo. Si queremos en realidad decir “Ni una menos”, empecemos por decírcelo a nuestros hijos, hermanos, padres, etc. Desde casa empieza todo.