OPINION

Droga enquistada


El país está, lamentablemente, invadido por los más poderosos cárteles de droga. Y lo peor: no son hechos aislados.

Y la operación de estos cárteles es posible gracias a la complicidad de los entes de control e incluso autoridades.


El país está, lamentablemente, invadido por los más poderosos cárteles de droga. Y lo peor: no son hechos aislados.

Y la operación de estos cárteles es posible gracias a la complicidad de los entes de control e incluso autoridades.

Recientemente, el portal digital La Posta, publicó que un funcionario de la Dirección General de Aviación Civil está implicado de forma directa con el cártel de Sinaloa y que esa relación directa es la que ha incidido en el constante aterrizaje de narcoavionetas.

Los ecuatorianos no podemos confiar en nuestras instituciones, bajo ningún concepto, precisamente por este tipo de atrocidades.

Y eso explica por qué estamos rodeados de droga, violencia y delincuencia, sin poder hacer nada.

Lamentablemente se institucionalizó en el Ecuador el narcotráfico, debido a malos funcionarios. El poder económico de esta industria ha colocado a este país en el mapa mundial de los cárteles, por su ubicación, por sus puertos, por sus helipuertos, por sus pistas de aterrizaje.

Y precisamente, los hechos violentos apuntan directamente a una disputa entre bandas que obedecen a los intereses de grupos opuestos que pugnan por ganar territorio para el microtráfico.

Pero como suele ocurrir en estos casos, la Policía se limita a justificar estos hechos violentos, que generan zozobra en la población, con la trillada muletilla de que se trata de ajuste de cuentas.

No podemos permitir que la ola de violencia proveniente del tráfico ilícito de estupefacientes altere el orden ciudadano, cause temor en los ecuatorianos, y sobre todo, ponga en vilo a toda una población que teme que sus hijos caigan en el oscuro mundo de las drogas, que sean contactados por estas redes narcodelictivas para meterlos a cuidar sus oscursos intereses, o lo que es peor, que personas inocentes sean alcanzadas por balas perdidas producto de los enfrentamientos entre estos delincuentes.