OPINION

Editorial: Drogas y violencia


La paz y tranquilidad ya no reinan en El Oro. Es lamentable que la violencia esté en una etapa en la que gana más espacio en la provincia. Se torna habitual -triste decirlo- leer en los medios locales información inherente a muertes violentas, robos, asaltos en buses, etc.

La paz y tranquilidad ya no reinan en El Oro. Es lamentable que la violencia esté en una etapa en la que gana más espacio en la provincia. Se torna habitual -triste decirlo- leer en los medios locales información inherente a muertes violentas, robos, asaltos en buses, etc.

Pero hay una línea maestra que rige a estos hechos: las drogas. Los delincuentes están involucrados de forma directa o indirecta a esta problemática que aqueja a esta provincia.

Hace poco, en El Guabo, vimos cómo se atacaban a cuchillazos dos jóvenes que salían de un lugar donde expenden estupefacientes en pequeñas dosis.

En Pasaje, por disputas de territorio de drogas se registraron dos muertes. Los asaltos en buses también han sido reportados a este diario de forma constante, sobre todo, en indefensos adolescentes que se trasladan hasta sus centros de estudio.

¿Quiénes les roban? Aquellas personas en adicción, desesperadas por obtener algo material que les permita vender o cambiar por drogas.

Con agrado observamos que las autoridades intentan hacer algo a partir de la capacitación, como medida de prevención, en niños, niñas y adolescentes, a fin de evitar que caigan en estos vicios.

De forma paralela, productores y exportadores bananeros fueron capacitados, en una acción conjunta emprendida tanto por el MAG como por la Fiscalía, quienes dieron los detalles inherentes a cómo se puede producir la contaminación de la fruta que tiene por destino los mercados internacionales.

Estas acciones, que para nada son aisladas, se constituyen en herramientas importantes para el ciudadano, pero que deben ser complementadas con los operadores de justicia, es decir, los jueces, al igual que la Policía, aduaneros, y todos los involucrados.

Esta relación directa entre la violencia y las drogas debe repelerse con honestidad, sobre todo, porque la droga mueve abundante dinero y con dinero corrompen a quien sea. Si no hay honestos al frente de estos controles, con dificultad romperemos el círculo vicioso.