OPINION

Editorial: Burocrática estafa


Partamos del precepto ecuatoriano de que todo lo que implica a la burocracia, es decir, a la función pública, es ineficiente. ¿Las razones? Una sola: A los burócratas no les interesa ser eficientes, porque no trabajan para hacer bien una labor, sino para cumplir sus ocho horitas, marcar y a fin de mes tener acreditado su sueldo.

Partamos del precepto ecuatoriano de que todo lo que implica a la burocracia, es decir, a la función pública, es ineficiente. ¿Las razones? Una sola: A los burócratas no les interesa ser eficientes, porque no trabajan para hacer bien una labor, sino para cumplir sus ocho horitas, marcar y a fin de mes tener acreditado su sueldo.

Pero ellos, como se sienten aludidos, quizá y encuentren en las excusas los argumentos necesarios para justificar su ineficiencia. No hay presupuesto, falta personal, no les pagan horas extras, en fin. Las excusas sobran.

Y como un eje transversal está la corrupción. No falta quien se vale de su posición en la función pública para lograr prebendas, sea de la naturaleza que sea: comisionar por contratos, por nombramientos, por pagos a proveedores, etc.

En esa ineficiencia de la función pública se desenvuelven los cobros irregulares en la tarifa de consumo eléctrico. CNEL se lavó las manos y dijo que no le correspondía porque eso lo había hecho una empresa contratada. Volvemos al punto anterior: excusas para justificar su ineficiencia.

Pero luego dice que desde junio empezará a cobrar esos valores. ¿Saben en El Oro a cuántos devolvieron ese rubro? Apenas al 7 % de los reclamantes. Solo el 7 %. Parece una burla. Es lamentable que de esa forma le tomen el pelo a los más pobres de esta provincia. Porque el que tiene dinero ni reclama, no tiene tiempo para ello y quizás y hasta ni le sobrefacturaron. Pero el pobre, ese que pagaba como máximo $ 30 mensuales, a ese sí le empezaron a llegar planillas de más de $ 100 mensuales.

Es una vergüenza, pero lamentablemente, digno de nuestra ineficiente y mediocre función pública, no de ahora, sino de siempre. Pero los afectados, a quienes les rechazaron sus pedidos de reposición, deben insistir, ante los organismos que sean necesarios, para que sus derechos no sean vulnerados. Los más pobres no pueden seguir engordando los bolsillos de la ociosa y corrupta burocracia.