OPINION

Editorial: Cuestión de credibilidad


Los niveles de credibilidad del gobierno de Lenín Moreno caen de forma acelerada. Y su reciente pronunciamiento ante la publicación del portal Mil Hojas, denominada Lucas Majano, acrecienta más esa brecha.

Los niveles de credibilidad del gobierno de Lenín Moreno caen de forma acelerada. Y su reciente pronunciamiento ante la publicación del portal Mil Hojas, denominada Lucas Majano, acrecienta más esa brecha.

El portal reveló los nombres de las empresas e instituciones que aportaron a la campaña de Lenín Moreno.

Además, precisó el reportaje los montos y cuáles fueron los intermediarios. Ante esa publicación periodística, la reacción del presidente, Lenín Moreno, que se encuentra en Chile, es que desconocía los orígenes de los fondos.

¿Ustedes, estimados lectores, le creen? Pero al margen de ello, si antes de este escándalo, los índices de credibilidad del primer mandatario estaban en caída libre, es probable que ahora decaiga aún más.

En Twitter, Diego Ordóñez, columnista de El Comercio, recordó, por ejemplo, que en un escándalo similar se vio envuelto Jamil Mahuad, pues para su campaña, uno de los financistas fue Aspiazu, quien aportó $ 3 millones.

En la actualidad, por ejemplo, aparece el nombre del canal RTS, como uno de los aportantes. El propietario de RTS, Ángel González, es el mismo de Televicentro, cuya frecuencia está ilegalmente al aire. Además, este mexicano es concesionario de 87 frecuencias de radio y televisión, 66 repetidoras y 19 matrices, más dos de televisión digital, además de dos periódicos: El Comercio y Últimas Noticias.

Esperemos que “brille la verdad”, como lo anunció el propio Moreno. Y sobre todo, que en derecho, se castigue al o los responsables de una forma ejemplarizadora.

Lo ideal sería que todo este proceso devenga en una destitución. ¿La Asamblea lo permitirá? Es que debe ampliarse el espectro e investigar los aportes también a ellos. Pero como todos tienen rabo de paja, es probable que bajen la siguiente cifra que es el cero y todo quede en nada. O sino, miremos nomás el caso de María Fernanda Espinosa.