OPINION

Editorial: Impuesto verde


El gobierno de Rafael Correa se caracterizó por establecer impuesto a todo; y por si las dudas, ponía impuesto sobre impuesto, todo con el objetivo de recaudar del bolsillo de los ecuatorianos ingentes cantidades de dinero que, según el exmandatario, servirían para desarrollar la millonaria obra pública y social en beneficio de los sectores populares.

El gobierno de Rafael Correa se caracterizó por establecer impuesto a todo; y por si las dudas, ponía impuesto sobre impuesto, todo con el objetivo de recaudar del bolsillo de los ecuatorianos ingentes cantidades de dinero que, según el exmandatario, servirían para desarrollar la millonaria obra pública y social en beneficio de los sectores populares.

En unos casos, hubo impuestos con exagerado gravamen, como por ejemplo, el ICE, que es el impuesto de consumos especiales. En otros casos, se aumentaron impuestos como el IVA, que pasó del 12 % al 14 %. Y hubo impuestos hasta por si acaso, como el anticipo al Impuesto a la Renta. Y dentro de esta serie de impuestos inentendibles aparece el impuesto verde. Surge de una repentina preocupación ecológica del exmandatario, sí, el mismo que dio paso a que exploten el Yasuní.

Entonces crean este impuesto, que consiste en establecer una tabla impositiva a los vehículos. Mientras más contaminantes sean, más impuesto pagaban. En esa línea, el equivalente es: mientras más viejo, más contamina y por ende, más paga. Mientras más nuevo sea el vehículo, menos contamina y menos paga. El objetivo recaudador de este impuesto era, según el gobierno de esa época, tener recursos para financiar la siembra de árboles y reparar al planeta por la contaminación que generen estos automotores. Pero ni lo uno ni lo otro. Es que los vehículos, además, tenían otra serie de impuestos que frenó ostensiblemente su consumo en el país. De esa manera, se detuvo la economía, se frenó el ingreso de la industria automotriz, y encima, se recaudó impuesto verde pero sin sembrar árboles.

Hoy, el gobierno de Lenín Moreno, encamina una reforma para derogar este impuesto, medida plausible desde todo punto de vista, sin embargo, requiere precisiones en torno a lo que necesita el país. Ojalá y la disposición derive en una reactivación del sector y el correspondiente impulso a la economía de los más pobres de la nación.