OPINION

Editorial: Créditos hipotecarios


El desfalco al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social por parte de quienes conformaron la revolución ciudadana genera consecuencias directas a los afiliados. Ahora, los salpicados son los usuarios del Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

El desfalco al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social por parte de quienes conformaron la revolución ciudadana genera consecuencias directas a los afiliados. Ahora, los salpicados son los usuarios del Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

El BIESS anunció que los préstamos hipotecarios ya no serán entregados para cubrir el 100 % del costo de las viviendas que el afiliado quiera adquirir.

Esta disposición, evidentemente, se debe a que el IESS ya no tiene plata y más bien tiene deudores. Obedece a que existe un índice importante de morosidad de los afiliados, pues cada vez hay más despidos, y también, obedece, a que lamentablemente cada vez menos gente se afilia porque no hay empleo pleno.

En resumen, la “culpa” recae íntegramente sobre el gobierno. Ojalá y la recientemente conformada Comisión Anticorrupción pueda evitar que sigan desfalcando el IESS. Ojalá y el régimen se decida a buscar de una vez por todas dónde está la plata robada, y haga todos los esfuerzos por recuperarla para que no sean los ciudadanos los que paguen lo que otro se robó. Pero también, ojalá y exista la decisión política de enrumbar al país hacia el progreso y el desarrollo; para generar las fuentes necesarias de empleo, para lograr los acuerdos que sean necesarios, con los organismos multilaterales que permitan contar con las plazas de empleo que se requieran para salir de la desocupación, para que más ecuatorianos accedan al IESS y así, solo así, balancear las finanzas del organismo.

Por ahora, es triste reconocerlo, reducir del 100 % al 80 % la cobertura del IESS, a través de sus préstamos hipotecarios, es un golpe durísimo para los afiliados, pues este tipo de créditos se constituye en la única esperanza del empleado promedio para acceder a tener su vivienda propia. Además, frena la industria inmobiliaria y con ello, también se frena el trabajo para los obreros de la construcción, en fin, la cadena de consecuencias es inumerable.