OPINION

EDITORIAL: Autoridades y posesión


Las autoridades en el país iniciaron diversos mecanismos simbólicos de posesión. En El Oro lo hizo ayer Clemente Bravo y hoy lo realizarán los alcaldes. Con relación al nuevo prefecto, llama la atención que escogió a la Universidad para su ceremonia. Bravo argumentó que se trataba a una decisión estrictamente administrativa, en virtud de que el sistema de aire acondicionado de la Prefectura no funciona.

Las autoridades en el país iniciaron diversos mecanismos simbólicos de posesión. En El Oro lo hizo ayer Clemente Bravo y hoy lo realizarán los alcaldes. Con relación al nuevo prefecto, llama la atención que escogió a la Universidad para su ceremonia. Bravo argumentó que se trataba a una decisión estrictamente administrativa, en virtud de que el sistema de aire acondicionado de la Prefectura no funciona.

Ahora bien, como eje transversal está su agradecimiento a Dios. El tema religioso es muy sensible en nuestra sociedad, cuyas costumbres están arraigadas. El nuevo prefecto ofreció un concierto evangélico. El prefecto saliente, recordemos, agradeció a los santos cuando asumió el mandato. Hoy será el turno de los alcaldes. Las dignidades seccionales, a diferencia de cualquier otra autoridad elegida por votación popular, tienen una cercanía inmediata con sus votantes, pues los ciudadanos ven directamente su gestión y se torna mucho más fácil al momento de aceptarlos o rechazarlos. En ese sentido, el anhelo es que con este nuevo período, todos logren dirigir a la provincia hacia el camino del éxito anhelado. El prefecto, por ejemplo, no tendrá coidearios políticos en la cámara provincial. Lejos de convertirse en una desventaja y en un nicho para la ingobernabilidad, creemos que es la oportunidad ideal para lograr acuerdos con los que el único ganador sea la provincia, pues cada alcalde querrá llevar a la ruralidad de su cantón las obras que necesita. Por esa razón, esperamos que las decisiones que se adopten sean las idóneas. Existe una ciudadanía ávida, pero también vigilante, que querrá ver cristalizadas todas aquellas promesas que surgieron durante la época de campaña.

El reto está en materializar todo aquello que con palabras se dijo. Fueron los políticos hábiles para convencer. Ahora es el turno de esa confianza traducirla en credibilidad, pues su palabra está en juego.