OPINION

Esclavitud moderna


Para la percepción ciudadana hoy por hoy no existen “esclavos”, aquello quedó en el siglo pasado, porque la forma tradicional de esclavitud que nos vendieron, era observar personas con un grillete en su pierna picando piedras o ejerciendo funciones de servidumbre para familias de alta alcurnia. Actualmente, pasa inadvertida la esclavitud moderna, denominada del siglo XXI,

Para la percepción ciudadana hoy por hoy no existen “esclavos”, aquello quedó en el siglo pasado, porque la forma tradicional de esclavitud que nos vendieron, era observar personas con un grillete en su pierna picando piedras o ejerciendo funciones de servidumbre para familias de alta alcurnia. Actualmente, pasa inadvertida la esclavitud moderna, denominada del siglo XXI, esto es, la trata de personas (captación, traslado y acogida de personas dentro del país o hacia el exterior, con fines de explotación, como la sexual –prostitución-, mendicidad, laboral, extracción y tráfico de órganos, entre otros, conllevando penas desde los 13 a 26 años, según las circunstancias de cada caso). Anteriormente se le denominaba “Trata de Blancas”, debido al color de piel de las mujeres tratadas, quienes eran trasladadas desde Europa a otros países. En nuestros tiempos, no solo las mujeres son víctimas de este ilícito, sino también niños, hombres, adultos mayores, pero, en su gran mayoría las redes criminales fijan sus ojos en niñas, niños, adolescentes y mujeres, perfilando siempre algún grado de vulnerabilidad en sus víctimas o, promocionando grandes oportunidades laborales en otros países (especialmente relacionado al modelaje y actuación).

Resulta imperioso hacer un llamado a toda la sociedad, con la finalidad de evitar frecuentar personas dedicadas al trabajo sexual; no dar dinero en los semáforos a niños y adolescentes que pasan prácticamente todo el día a la espera de una moneda, porque esto aumenta las ganancias de los delincuentes, que, aunque parezcan invisibles, siempre están merodeando y vigilando a sus víctimas para que realicen estos trabajos, bajo amenazas de muerte a ellos o sus familiares, ejerciendo violencia física y psicológica; peor aún, arrebatándoles el dinero que generan, obligándolas a vivir en situaciones precarias, insalubres y peligrosas.