SUCESOS

¡Adolescente, embarazada por violación de su padre, perdió a su hijo!


La madre de la bebé no encontraba resignación ante lo sucedido.

Jhonny Crespo

PASAJE.- Llevó a vivir a su hija con él para cuidarla y en lugar de ello, la violó y la embarazó.

Una prueba de ADN al bebé de seis meses, que murió la madrugada del último sábado, fue la prueba de que Sofía (nombre protegido), de 16 años, fue violada por su progenitor, José Y.B.

Lo que le indignó a Sofía es que el ser del que esperaba protección sea causante del infierno que le ha tocado vivir durante los últimos años.

EMBARAZO

Fue la profesora del colegio de Sofía, la que se dio cuenta que la niña, cuando tenía tan solo 14 años, estaba con cinco meses de gestación.

La docente, al preguntarle de quién era el bebé que esperaba, Sofía, en tono de vergüenza, respondió: “De mi padre, profesora”.

La maestra, al escuchar esa escalofriante respuesta, de inmediato dio aviso a la madre. “Yo fui a decir a las autoridades que me hija había sido violada, pero no me escucharon, porque decían que yo mentía para no pagar el dinero del juicio de alimentos. He sufrido mucho. Es como una pesadilla”, comentó Esperanza (nombre protegido), madre de la víctima de violación sexual.

A raíz que la pareja se separó, el padre se quedó a cargo de la niña. Sin embargo, Esperanza nunca se despreocupó de su pequeña, como ella la llama.

JUICIO DE ALIMENTOS

La pesadilla para la dama empezó cuando el que un día le juró amor eterno, la denunció por juicio de alimentos.

“Eso era para que no me le acercara a mi propia hija. Cuando yo no le pasaba el dinero me empezó a perseguir con la Policía para llevarme detenida. Incluso fue al bautizo de una de mis nietas para que la fuerza pública me llevara a la cárcel. Tuve que salir por otra puerta para esconderme en el monte”, narró en tono entre cortado.

Esperanza contó también que él se inventó otros juicios para que ella no vea a su hija. “Nunca me imaginé que mi hija estaba siendo abusada sexualmente por su propio padre. Ese hombre se convirtió en un monstruo”, relató la madre, mientras que otra de sus hijas la consolaba para calmar su dolor.

PARTO

“Cuando mi madre me rescató de ese lugar del terror, ya mi embarazo había avanzado mucho y tuve un parto difícil. Los médicos decían que podía morir, que debían referirme a clínicas para salvar mi vida y la de mi bebé. Al escuchar eso se me hizo un nudo en la garganta”, recordó Sofía.

Sofía no podía dar de lactar a Dulce María (nombre protegido), su hija, porque nació con el paladar hendido.

Para ello, debía de darle una leche especial, la misma que era introducida con una jeringuilla para darle de comer.

SOLIDARIDAD

Al conocer la difícil situación que venía padeciendo esta madre joven, los comuneros de la zona rural de Pasaje donde vive, le ayudaron con pañales, leche y ropa.

Dulce María, se había convertido en la más querida del hogar. Sus tías eran las que más la mimaban y la cuidaban.

Ese cariño hacia ella fue creciendo cada día. Incluso de personas que luchan por quienes son víctimas de violencia.

La niña de apenas seis meses, con su tierna carita angelical, se aferraba a la vida. Su corazón empezó a palpitar aceleradamente.

Madre y abuela, angustiadas de que algo malo le podía ocurrir a Dulce María y sin saber qué hacer, porque allá donde ellas habitan (en una montaña), no existe un dispensario médico o un doctor para que la atendieran.

ANGUSTIA Y DOLOR

En medio de la oscuridad y el frío de la noche, decidieron pedir ayuda a un vecino que tiene una camioneta para llevarla al hospital San Vicente de Paúl, de Pasaje, que está a casi una hora de camino.

Durante el trayecto ambas le hacían juego a la pequeña para que sus ojitos no se cerraran. “¡Tú eres fuerte, eres una guerrera, sé que de estas vas a salir vencedora, como lo hiciste aquella vez que viniste al mundo!”, eran las palabras que Esperanza le dijo a su séptima nieta.

Luego de unos veinte minutos de viaje, el corazoncito de Dulce María dejó de latir. Sofía entró en llanto e impotencia. Al saber que ya nada podían hacer, retornaron a su humilde vivienda de tablas y cañas.

Las lágrimas de cada una de las parientes al ver su cuerpecito en aquel féretro blanco y vestida como un ángel, ahondaban más su dolor.

“¡Te vamos a extrañar. Siempre serás nuestra princesa!”, expresaban en medio del llanto de la comunidad que se hizo presente en el lugar. Ayer, en el día Universal de las Madres se realizó su sepelio en el cementerio de la comunidad.

JUDICIAL

Ahora, el caso está en instrucción fiscal, donde la autoridad competente emitió la boleta de captura del presunto agresor de su propia hija, explicó Rosa Bravo Neira, vocera del Movimiento de Mujeres de El Oro (MMO), organización que está a cargo de la defensa de las víctimas.

Bravo detalló que fue el mismo padre quien pidió que se le practicara la prueba de ADN. “En esos resultados arrojó que efectivamente la niña que nació era del padre, es decir, viene a ser el padre y abuelo a la vez. Pero a raíz de que los resultados estuvieron en manos de la justicia, el victimario desapareció. Estamos a la espera que sea detenido por parte de la Policía para pedir la máxima de la pena. Porque nosotros lo hemos catalogado como hecho atroz”, refirió la dirigente.

PROCESO

En lo que tiene que ver al caso del juicio de alimentos que le puso José a la madre de Sofía, el equipo de abogadas del Centro de Atención Integral Rosa Vivar, adscrita al MMO, ha presentado oficios al juez que lleva la causa, para la inmediata suspensión definitiva del pago de las pensiones alimenticias en contra de la mamá de la niña afectada.

Y para ello, ya se ha realizado el correspondiente informe social, familiar y económico de la menor.

SUEÑOS

En tanto, Sofía espera levantarse. Quiere cumplir sus sueños y busca retomar su educación para prepararse académicamente y ser médica.