OPINION

Editorial: Ser sublime


Hoy se conmemora el Día Internacional de la Madre y es la oportunidad perfecta para saludar al ser sublime capaz de poderlo todo con su amor incondicional.

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Madre y es la oportunidad perfecta para saludar al ser sublime capaz de poderlo todo con su amor incondicional.

Para ellas lo más importante no son los regalos o los detalles.

Para ellas, con recibir el abrazo y beso de sus hijos es suficiente, porque para este maravilloso ser no hay nada más significativo que el amor.

Un amor que lo podemos sentir a diario, no solo quienes tienen a sus madres con vida, sino también, quienes no las tienen hoy a su lado.

Pues aún desde el más allá, es posible sentir su presencia, guiando con bendiciones, cada uno de los pasos de sus retoños.

Claro, es innegable que la fecha agita el movimiento comercial, pero no hay nada, absolutamente nada material que compense el inmenso amor de una madre, que es capaz de absolutamente todo por sus hijos.

Solo una madre es capaz de transmitir amor a través de su mirada.

Así como también, solo ellas inspiran el respeto que ningún otro ser lo puede lograr.

Y aunque tenemos acuñadas en nuestra sociedad frases que se convierten en eufemismos, de que todos los días deben ser dedicados a la madre y demás clichés propios de la fecha, bien vale la ocasión también para reflexionar en torno a nuestro rol como hijos.

¿Somos buenos hijos?

¿Honramos el buen nombre de nuestra madre?

¿Con nuestras acciones logramos que nuestra mamita sienta orgullo de lo que hacemos?

Pensemos en todo aquello y seamos también buenos hijos, para hacer sentir orgullosas a nuestras madres.

Desde diario Correo deseamos un ¡Feliz Día de las Madres! a todas ustedes. Su amor es tan grande e incondicional, que Dios les dio el don de ser generadoras de vida, gracias a su inconmensurable amor.