OPINION

EDITORIAL: Ministerio de la Muerte


Ministerio de la Muerte es el nombre del reportaje audiovisual que publicó el portal digital La Posta en su cuenta en Facebook.

En ese informe hace alusión al proceso que emprendió el Ministerio de Salud para la adquisición de kits de detección rápida de VIH desde 2017, contratadas mediante régimen especial por cerca de $ 3 millones. No obstante, La Posta exhibe informes de Arcsa que revelan que estas pruebas de cuarta generación, que se supone


Ministerio de la Muerte es el nombre del reportaje audiovisual que publicó el portal digital La Posta en su cuenta en Facebook.

En ese informe hace alusión al proceso que emprendió el Ministerio de Salud para la adquisición de kits de detección rápida de VIH desde 2017, contratadas mediante régimen especial por cerca de $ 3 millones. No obstante, La Posta exhibe informes de Arcsa que revelan que estas pruebas de cuarta generación, que se supone, deben ser implacables con sus resultados, registran un alto índice de imprecisión. Es decir, a los sanos les decía que estaban contagiados. A los contagiados les decía que estaban sanos.

En conclusión, el MSP hizo una millonaria inversión en un programa gubernamental que no sirve. Lo curioso y lamentable de todo esto es que este tipo de prácticas no son nuevas en esta cartera de Estado.

Claro, es lo menos que se puede esperar de una ministra proveniente desde el correísmo. Tienen rasgos similares a todos sus antecesores del socialismo del siglo XXI.

Recordemos cuando contrataron ambulancias viejas como nuevas, o “pastillas de talco” como si fuesen las “semillas del ermitaño” (un grano milagroso que curaba de todo tipo de lesiones a los personajes de la serie de Gokú); o las megaobras con paredes de cartón prensado, en fin.

Enhorabuena que se visibilizan estos casos. Que se denuncian y se ponen en escena los niveles tan bajos de corrupción a los que llegan estos politiqueros “con hambre atrasada” como dice Mario Vargas Llosa.

No puede ser posible que jueguen de esa forma con la vida de las personas. Ojalá y desde las distintas entidades estatales se tomen los correctivos necesarios y, sobre todo, se logre impartir justicia.

No hay justificación alguna. El ministerio debe responder. La señora ministra debe responder, pero no a La Posta, ni a los periodistas, sino a los ecuatorianos.